Sensibilidad, trastornos

Etiopatogenia y causas

Los trastornos de la sensibilidad pueden manifestarse como fenómenos negativos (disminución o ausencia de una o más modalidades de sensibilidad) y/o fenómenos positivos (sensaciones anómalas en forma de parestesias, como hormigueo o entumecimiento, o bien en forma de hipersensibilidad a los estímulos sensitivos, ya sea como dolor o hiperestesia).

Causas: procesos patológicos que dañan los receptores periféricos localizados en varios tejidos y órganos, las fibras sensitivas de los nervios periféricos, las vías ascendentes de la médula espinal y del tronco encefálico, o el tálamo y los centros corticales del lóbulo parietal.

Causas de los trastornos particulares de la sensibilidad en función de la localización de la lesión del sistema nervioso →tabla 37-1.

Las parestesias breves y transitorias no indican lesiones del sistema nervioso. Causas de parestesias en función de la distribución →tabla 37-2.

Diagnóstico

1. Anamnesis y exploración física: determinar el tipo, la gravedad, las circunstancias de aparición y la localización de los trastornos de sensibilidad. Examinar la sensibilidad al tacto tocando el cuerpo con un papel fino o un bastoncillo de algodón, la sensibilidad al dolor con alfiler, la sensibilidad a la temperatura usando tubos de ensayo con agua fría y caliente (del grifo), la sensibilidad postural (propioceptiva) movilizando las falanges distales y la sensibilidad vibratoria con un diapasón. Al examinar la sensibilidad, compararla con las partes simétricas del cuerpo, determinar de la manera más exacta posible los límites de las alteraciones de la sensibilidad y compararlos con los campos de inervación de los nervios periféricos particulares y los dermatomas particulares →fig. 37-1.

2. Exploraciones complementarias: pruebas de imagen (TC, RMN) del cerebro y/o de la médula espinal y estudios electrofisiológicos (conducción nerviosa sensitiva, potenciales sensoriales evocados), dependiendo del lugar donde se sospeche que está la lesión.

tablas y figurasArriba

 

Tabla 37-1. Síntomas y causas de los trastornos de la sensibilidad en función de la localización de la lesión

Lugar de la lesión

Características semiológicas

Causas

Nervio periférico

Dolor y parestesias en el área inervada por el nervio dado; luego aparecerá el déficit en todas las modalidades de sensibilidad

Mononeuropatías (traumatismo y compresiones)

Polineuropatías por compromiso simultáneo de varios nervios

(diabetes, alcoholismo, tóxicos, deficiencia de vitaminas, enfermedades autoinmunes)

Raíz nerviosa

Dolor agravado por maniobras de Valsalva (p. ej. al toser, al defecar) o maniobras que producen elongación de la raíz comprometida; parestesias en la distribución de la raíz dada; posteriormente aparecerán los déficits en todas las modalidades de sensibilidad

Radiculopatías lumbares (ciática) o cervical por hernias discales, neoplasias, polirradiculoneuropatía desmielinizante inflamatoria aguda, osteoartrosis vertebral avanzada

Lesión transversal de la médula espinal

Pérdida bilateral y simétrica de todas las modalidades de sensibilidad por debajo de la lesión

Traumatismo, tumor, inflamación o isquemia de la médula espinal o hemorragia intramedular

Lesión hemimedular

Alteración asimétrica de la sensibilidad por debajo de la lesión: de la sensibilidad propioceptiva, vibratoria y táctil discriminativa del mismo lado y de la sensibilidad al dolor y a la temperatura del lado opuesto

Tumor extramedular, traumatismo (más frecuente por trauma penetrante), esclerosis múltiple

Lesión intramedular

Alteración de sensibilidad disociada: pérdida de la sensibilidad a la temperatura y al dolor con preservación completa de la propiocepción y de la sensibilidad táctil; la alteración suele estar limitada al segmento de la lesión, con sensibilidad preservada por debajo de la lesión

Si la lesión progresa puede comprometer los cordones posteriores y los fascículos espinotalámicos, con pérdida de la sensibilidad por debajo de la lesión

Tumor intramedular, siringomielia, hemorragia intramedular postraumática, trombosis de la arteria espinal anterior

Cordones posteriores de la médula espinal

Abolición de la sensibilidad propioceptiva y vibratoria con ataxia sensitiva, reducción del tono muscular y abolición de los reflejos propioceptivos

Degeneración de los cordones posteriores de la médula espinal (en déficit de vitamina B12), tabes dorsal (neurosífilis), a veces en diabetes

Tálamo

Dolor intenso, muy molesto, paroxístico o persistente localizado en la mitad del cuerpo, que no remite con fármacos, trastorno sensitivo hemicorporal, sobre todo posicional

ACV isquémico o hemorrágico, neoplasias, traumatismo

Corteza de los lóbulos parietales

Dificultad para evaluar la fuerza y lugar del estímulo aplicado, agrafestesia (incapacidad de reconocer números o letras trazadas sobre la piel), pérdida de discriminación (capacidad de reconocer dos estímulos aplicados en proximidad), fenómeno de extinción o simultagnosia (anulación de la percepción del estímulo al aplicar simultánemente un estímulo semejante en la región correspondiente del hemicuerpo opuesto) astereognosia (incapacidad de identificar objetos colocados en la mano sin ayuda de la vista)

ACV isquémico o hemorrágico, neoplasias

Tabla 37-2. Causas de parestesias en función de la distribución

Mitad de la cara

Fase de aura en la migraña, crisis epiléptica parcial simple, ataque isquémico transitorio (frecuentemente con hemiparesia)

En toda la cara

Tetania, hiperventilación

Uno de los miembros superiores

Parestesias de los dedos, que pueden deberse a la lesión del nervio mediano (p. ej. en síndrome del túnel carpiano), cubital o radial; crisis epiléptica, isquemia del hemisferio cerebral contralateral

Ambos miembros superiores

Neuropatía, esclerosis múltiple, siringomielia

Tronco

Signo de Lhermitte característico de la esclerosis múltiple: sensación de descarga eléctrica que se irradia a lo largo de la columna vertebral hacia los miembros, provocada por la flexión rápida del cuello o espontánea

Miembros inferiores

Con frecuencia es el síntoma inicial de la polineuropatía, también degeneración de los cordones posteriores de la médula espinal, esclerosis múltiple, síndrome de piernas inquietas

Hemicorporal (miembro superior e inferior del mismo lado)

ACV isquémico o hemorrágico, crisis epiléptica parcial simple

Fig. 37-1. Inervación segmentaria de la piel y distribución cutánea de los nervios