Adenocarcinoma renal

Cuadro clínico e historia naturalArriba

El adenocarcinoma renal es dos veces más frecuente en hombres y el promedio de edad en el momento del diagnóstico es de ~60 años. Los síntomas más comunes son hematuria (aparece periódicamente, sin dolor, a veces con coágulos cilíndricos, que son moldes de la luz del uréter), dolor lumbar, pérdida de peso, debilidad, fiebre periódica con sudoración nocturna. En etapas avanzadas se puede identificar una tumoración abdominal, adenopatías cervicales y supraclaviculares metastásicas, edema en los miembros inferiores y varices en el cordón espermático (generalmente izquierdo, debido a la obstrucción del flujo venoso; como resultado de la presión o infiltración vascular venosa), inanición. La tríada clásica de síntomas (hematuria, tumor palpable en abdomen, dolor lumbar) es rara en la actualidad (<5 % de los pacientes).

DiagnósticoArriba

Exploraciones complementarias

1. Análisis de sangre: anemia (hasta el 80 %) y raramente hipercalcemia o poliglobulia (debido a una excesiva producción de eritropoyetina por las células neoplásicas).

2. Análisis de orina: hematuria microscópica o hematuria.

3. Pruebas de imagen. En la ecografía: un 40-60 % de los tumores renales se detecta casualmente durante la investigación por otra causa. TC de abdomen y pelvis con contraste: método básico para el estadiaje. Permite especificar el tamaño del tumor, diagnosticar la invasión de la vena renal o de la vena cava inferior y la presencia de adenopatías y metástasis hepáticas. Arteriografía renal: muestra la vascularización del tumor, lo que es útil para plantear bien la resección de tumores de gran tamaño o bien la embolización de la arteria renal. RMN: en caso de contraindicaciones para la administración de contraste yodado; especialmente útil en la detección de metástasis en las glándulas suprarrenales. Gammagrafía ósea: en caso de sospecha de metástasis. Radiografía y TC de tórax y de cráneo: para el estadiaje de la enfermedad (búsqueda de metástasis).

4. Diagnóstico morfológico del tumor resecado y de las adenopatías regionales: necesario para determinar el pronóstico y el tratamiento adyuvante.

Criterios diagnósticos

La detección de una lesión sólida renal que no se puede identificar claramente como no maligna, es indicación para su extirpación quirúrgica (nefrectomía o cirugía conservadora). Si reúne características de una neoplasia renal con metástasis a otros órganos → se pueden tomar biopsias para el diagnóstico histológico de las lesiones metastásicas con el fin de identificar si el tumor primario es renal. Evaluación del estadio clínico mediante la clasificación de TNM.

Diagnóstico diferencial

Quistes renales simples y múltiples, angiomiolipoma renal, neoplasia metastásica (sobre todo cáncer de mama, cáncer de pulmón y linfomas), pielonefritis xantogranulomatosa.

TratamientoArriba

Tratamiento radical

Posible en el estadio I, II y III (cáncer que no sobrepasa la fascia de Gerota y no hay metástasis). Se realiza nefrectomía radical por técnica tradicional o laparoscópica, extrayendo el riñón con cápsula grasa, fascia renal, glándula suprarrenal y ganglios linfáticos circundantes. En pacientes seleccionados (tumor <4 cm en un polo o periférico, o con la necesidad de preservar el riñón afectado por neoplasia) → cirugía conservadora (extirpación radical del tumor manteniendo la parte renal no afectada).

Tratamiento no radical

1. Tratamiento quirúrgico paliativo: se considera cuando la eliminación completa del tumor no es posible y/o bien el tamaño tumoral o las adenopatías metastásicas son causa de hematuria o de complicaciones en otros órganos.

2. Embolización de la arteria renal: como preparación para la nefrectomía o como tratamiento paliativo. El objetivo es detener la hematuria, disminuir la masa tumoral y reducir la circulación colateral.

3. Tratamiento sistémico: la quimioterapia clásica es ineficaz en la mayoría de los pacientes. El IFN-α se utiliza para prolongar la supervivencia en pacientes seleccionados después de la nefrectomía con metástasis pulmonares. Los inhibidores de la tirosina-cinasa (sunitinib, sorafenib, pazopanib, axitinib), inhibidores de serina-treonina-cinasa mTOR (temsirolimus, everolimus) y bevacizumab (anticuerpo monoclonal anti-VEGF) mejoran el pronóstico del adenocarcinoma renal avanzado.