Diátesis hemorrágicas vasculares

La diátesis hemorrágica vascular se define por la aparición de una erupción plana o papular en la piel o en las mucosas a consecuencia de una anomalía o de un daño en los vasos sanguíneos.

1. Diátesis hemorrágicas vasculares hereditarias

1) teleangiectasia hemorrágica hereditaria: enfermedad de Rendu-Osler-Weber

2) púrpuras en enfermedades hereditarias del tejido conectivo: síndrome de Ehlers-Danlos, síndrome de Marfan, osteogénesis imperfecta.

2. Diátesis hemorrágicas vasculares adquiridas

1) vasculitis relacionada con anticuerpos IgA (anteriormente púrpura de Schönlein-Henoch) →cap. 16.8.7

2) púrpuras relacionadas con aumento de la presión venosa: pequeñas petequias puntiformes en la cara y la parte superior del tronco, que se producen a consecuencia de tos, vómitos, levantar peso, en mujeres después del parto o en las extremidades inferiores a consecuencia de estasis venosa

3) púrpura senil

4) púrpura relacionada con exceso de glucocorticoides (a consecuencia del uso crónico de glucocorticoides y en la enfermedad o en el síndrome de Cushing): petequias en la cara anterior del antebrazo, equimosis (hematomas), piel fina, flácida, brillante; no existe un tratamiento eficaz

5) púrpura relacionada con avitaminosis C

6) púrpura en disproteinemias (crioglobulinemia, macroglobulinemia de Waldenström) y en amiloidosis

7) púrpura simple: diátesis hemorrágica benigna en mujeres jóvenes, que se intensifica durante la menstruación, probablemente bajo la influencia de hormonas femeninas

8) púrpuras relacionadas con traumatismo o quemadura solar

9) púrpuras en el curso de infecciones: generalmente por meningococos (incluido el síndrome de Waterhouse-Frederichsen), estreptococos y bacilo de Salmonella, en el curso de varicela, gripe, sarampión, malaria, también en la sepsis por bacterias gramnegativas, sepsis neumocócica y en endocarditis; “púrpura fulminante”: diátesis vascular severa en el curso de infecciones de curso fulminante, y que comienza con fiebre, escalofríos, aparición de petequias simétricas, masivas en las extremidades inferiores y el tronco, que evolucionan a lesiones ampollosas y necróticas y que llevan al desarrollo de gangrena, e incluso a la autoamputación de dedos

10) púrpuras relacionadas con trastornos tromboembólicos: cianosis en las partes distales de las extremidades, acompañada de lesiones hemorrágicas y necróticas en la CID (incluida necrosis hemorrágica de dedos y manos), necrosis de piel provocada por AVK cap. 2.34.4, livedo reticular en el síndrome antifosfolípido (en el síndrome antifosfolípido catastrófico el cuadro clínico se asemeja a la púrpura fulminante), cambios secundarios a émbolos de placas ateroescleróticas, embolismo arterial por cristales de colesterol y en la enfermedad del suero

11) púrpuras inducidas por fármacos: petequias, sobre todo en la piel de las extremidades y del tronco, que aparecen generalmente entre pocos y más de diez días, después de la administración del fármaco (entre otros alopurinol, citarabina atropina, barbitúricos, quinidina, fenitoína, isoniazida, metotrexato, morfina, naproxeno, nitrofurantoína, penicilina, piroxicam, sulfonamidas, compuestos de yodo), desaparecen unos días después de suspender el fármaco

12) púrpuras psicógenas: se presentan prácticamente solo en mujeres con tendencia a histeria, masoquismo, depresión. Un síntoma típico es la presencia de petequias dolorosas con edema y lesiones eritematosas en las extremidades superiores y los muslos, cuya aparición está precedida de sensación de picor, ardor o dolor. Lo más frecuente es el curso benigno, con períodos de remisión y recidivas. No existe un tratamiento eficaz, a veces la mejoría ocurre después de psicoterapia.