Ansiolíticos benzodiacepínicos y no benzodiacepínicos

Referencias bibliográficas básicas

Son la causa de sobredosis medicamentosa más frecuente, ya sea como agente único o combinado con otros tóxicos. Las benzodiazepinas actúan como depresores del SNC. Se absorben rápidamente por el tracto digestivo, son metabolizadas en el hígado y una cantidad mínima es eliminada por los riñones en su forma original. El t0,5 del diazepam es de 40-70 h. El rango de la dosis terapéutica y de la dosis tóxica es amplio. Gracias a esto, al exceder más de diez veces la dosis terapéutica normalmente se provoca una intoxicación poco grave. Las benzodiazepinas de vida media corta (midazolam, medazepam) tienen un alto potencial de dependencia. Tratamiento del síndrome de abstinencia →cap. 20.16. Un efecto secundario de las benzodiazepinas usado con fines delictivos es la amnesia anterógrada (sobre todo con flunitrazepam, conocido como la droga de la violación).

Los somníferos y ansiolíticos del grupo de las imidazopiridinas (zaleplón, zopiclona, zolpidem) son parecidos a las benzodiazepinas respecto a su mecanismo de acción y efectos adversos; su sobredosis se trata de la misma manera.

El uso extendido de pregabalina en neurología, especialmente en trastorno de ansiedad generalizada la convierte en una causa cada vez más frecuente de los síndromes sedativo-hipnóticos.

Las nuevas benzodiazepinas (clonazolam, flubromazolam, meclonazepam) presentan un efecto mucho más potente en comparación con las benzodiazepinas tradicionales y son peligrosas incluso a dosis bajas.

El efecto paradojal por desinhibición de neuronas corticales, que normalmente inhiben el sistema límbico, produce agitación en niños y ancianos. La complicación más importante que aumenta la morbimortalidad es la pérdida de la protección de la vía aérea con la consiguiente broncoaspiración.

CUADRO CLÍNICO Y DIAGNÓSTICO Arriba

1. Síntomas de intoxicación: disartria, marcha insegura, trastornos del equilibrio, ataxia, disquinesias, visión doble, depresión del sensorio, somnolencia, estupor y coma, disminución de los reflejos, miosis, taquicardia, eventualmente bradicardia, hipotensión.

2. Exploraciones complementarias: detección cualitativa de benzodiazepinas en la orina, concentración de electrólitos en el suero, creatina-cinasa por la probable rabdomiólisis asociada al coma prolongado, gasometría arterial en casos graves. En caso de coma se recomienda buscar otras toxinas en sangre y orina (las intoxicaciones por benzodiazepinas son frecuentemente intoxicaciones combinadas), así como sus signos sugerentes en el exploración física. Atención: en caso de alteraciones patológicas en ECG, p. ej. QTc, hay que sospechar fármacos antipsicóticos, como la quetiapina o clozapina.

TRATAMIENTO Arriba

1. Descontaminación: lavado gástrico durante la 1.ª hora desde la administración de una dosis que constituye un riesgo vital. No aplicar en casos de alteraciones de la conciencia, por causa de alto riesgo de aspiración, si se decide realizarlo, siempre proteger previamente la vía aérea. Puede utilizarse el carbón activado con el mismo recaudo.

2. Antídoto: no se debe usar flumazenilo de rutina, está contraindicado en pacientes adictos a las benzodiazepinas, en pacientes con epilepsia tratados durante largos períodos de tiempo con derivados de benzodiazepinas (riesgo de convulsiones), y cuando se sospecha una intoxicación combinada de benzodiazepinas y antidepresivos tricíclicos o tetracíclicos.  En adultos la dosis de flumazenil iv. es 0,1-0,2 mg durante 30 s y se repite según necesidad cada 1 min, hasta una dosis máxima de 1 mg. Los pacientes deben ser monitorizados por la resedación que ocurre dentro de 1-2 h tras la administración, de modo que se pueden requerir dosis repetidas o infusión continua (0,1-0,5 mg/h) para mantener el efecto terapéutico.

3. Medidas para acelerar la eliminación: no existen.

4. Tratamiento sintomático: mantener las funciones básicas del organismo y corregir los trastornos existentes. Tratamiento de hipotermia →cap. 24.16.