Shock eléctrico

Mecanismo y consecuencias

El peligro viene dado por el contacto con una corriente alterna de voltaje >50 V o con una corriente continua de voltaje >100 V. La típica corriente continua existente en las redes eléctricas en los hogares de 220-240 V y frecuencia de 50-60 Hz es peligrosa para la vida. El riesgo de shock es mayor si la piel presenta una menor resistencia eléctrica, p. ej. si está húmeda. Es particularmente peligroso el flujo de corriente siguiendo el circuito mano-mano y mano(manos)-espalda.

El flujo de corriente a través del cuerpo provoca: quemadura en el sitio del contacto (marca de la corriente); quemadura o carbonización de tejidos en la vía que ha seguido el flujo de la corriente; daño a los nervios; daño a los músculos (rabdomiólisis); paro cardíaco que en el caso de corriente continua produce asistolia, y en caso de corriente alterna produce fibrilación ventricular; espasmo de las arterias coronarias (isquemia del músculo cardíaco); dislocación de articulaciones y fracturas de huesos (contracción muscular); insuficiencia respiratoria aguda (contracción muscular y parálisis del centro respiratorio); e insuficiencia renal aguda (rabdomiólisis). El riesgo de quemadura severa es grande si el shock eléctrico se produce con una corriente de voltaje >1000 V.

Primeros auxilios

1. Desconectar la corriente eléctrica. Si no es posible hacerlo de manera segura → llamar al servicio de emergencias eléctricas o informar sobre esta necesidad al Centro de Emergencias y abstenerse de actuar en el sitio del suceso hasta obtener una información fidedigna acerca de la interrupción del flujo eléctrico.

2. Asegurar el sitio del suceso y (si es necesario) trasladar al enfermo a un lugar seguro.

3. Evaluar el estado del paciente: ABCD →cap. 24.1, SVB →cap. 2.1.

4. En caso de paro cardíaco iniciar la resucitación →cap. 2.1.

5. Llamar para pedir ayuda (→cap. 24.1) y asegurar el traslado al hospital (es indispensable inmovilizar: actuar como en el caso de caída de altura →cap. 24.9).

Actuación en ambulancia y en hospital

1. Asegurar las funciones vitales básicas, tratar el shockcap. 2.2 y la insuficiencia respiratoria →cap. 3.1.1.

2. Vigilar el ECG, tratar las alteraciones del ritmo cardíaco.

3. Introducir un catéter intravenoso, perfundir líquidos, forzar la diuresis, en caso de necesidad realizar hemodiálisis (conducta a seguir en caso de rabdomiólisis intensa).

4. Controlar la concentración de electrólitos en suero.

5. Referir para un tratamiento quirúrgico en caso de quemaduras, síndrome del compartimiento, dislocación de articulaciones o fracturas de huesos.