Quemaduras del globo ocular

Mecanismo y consecuencias

La quemadura química puede estar producida p. ej. por detergentes, cosméticos, diluyentes, blanqueadores, desinfectantes, destapadores de tuberías, amoníaco, pesticidas, fertilizantes, anticorrosivos. Las más severas son las quemaduras provocadas por álcalis (bases), que penetran rápidamente en las estructuras oculares. Los ácidos lesionan el ojo en menor grado, ya que las proteínas de la córnea se ligan a ellos, actuando como barrera química y la córnea coagulada impide la penetración de los ácidos.

La lesión del limbo corneal en el que se sitúan las células madre (indispensables para una constante renovación del epitelio corneal) y la penetración del agente químico en el interior del globo ocular se vincula con un peor pronóstico para la visión, conduce a alteraciones de la renovación del epitelio corneal causando su vascularización, pérdida de translucidez y formación de leucoma.

La quemadura térmica está producida con frecuencia por el contacto con líquidos o gases ardientes, gases o metal fundido, y los daños por lo general se limitan a las estructuras superficiales del ojo.

La radiación ultravioleta provoca daños puntuales del epitelio corneal. Un dolor muy intenso aparecerá minutos después de la exposición de los ojos desprotegidos, p. ej. durante la soldadura por arco, sol (sobre todo en caso de una exposición prolongada a la superficie del agua que refleja los rayos solares o a la nieve a grandes alturas), lámpara en solárium y otras fuentes UV.

Síntomas: la quemadura de los ojos provoca un fuerte dolor, lagrimeo y espasmo de los párpados. La quemadura con ácido y álcalis, leve o moderada, produce: lesión del epitelio corneal (desde defectos puntuales diseminados hasta la descamación total del epitelio [pero sin isquemia del limbo corneal]), cambios conjuntivales (edema severo, congestión, equimosis), reacción inflamatoria leve del segmento anterior de la membrana vascular del ojo, leve edema palpebral y quemaduras de la piel.

La quemadura severa provoca: gran edema y palidecimiento de las conjuntivas (que se asemeja a carne de pescado hervida), quemadura del limbo corneal (y la formación de áreas de isquemia), opacidad de la córnea y su edematización (toma el aspecto de porcelana e impide o limita la visión de las estructuras más profundas del ojo), moderada o severa reacción inflamatoria de la sección anterior de la membrana vascular, aumento de la presión intraocular y quemaduras de piel alrededor de los ojos.

Quemaduras químicas

Actuación en el sitio del suceso

1. Antes de enjuagar el ojo, puede ser útil colocar un retractor palpebral (→fig. 26-2) y administrar un anestésico local, p. ej. solución de proparacaína al 0,5 %. Si no se dispone del retractor palpebral → colocarse guantes y separar los párpados con los dedos.

2. Enjuagar enseguida el ojo durante ≥30 min con abundante cantidad de solución BBS Plus, solución de Ringer, eventualmente con NaCl al 0,9 %. Si el único líquido a disposición es el agua no estéril, es mejor usarla enseguida que esperar un líquido estéril. El chorro del agua se puede dirigir hacia el ojo con las manos plegadas; el agua de la ducha o de la manguera del jardín se puede verter en el ojo a baja presión; el agua de un vaso o de una taza hay que verterla en el ojo varias veces con la cabeza flexionada hacia atrás.

3. Limpiar el fórnix del saco conjuntival con aplicadores de algodón humedecidos para retirar mecánicamente todas las partículas de la sustancia quemante, invertir el párpado superior (→fig. 26-1) para visualizar el fórnix superior del saco conjuntival.

Actuación en ambulancia y en hospital

1. Continuar enjuagando el saco conjuntival hasta que el pH (verificado p. ej. con tiras para el examen de orina) durante ≥30 min mantenga el valor de 7,0. Se puede utilizar un equipo de infusión, colocando el drenaje unido a la botella del líquido de tal manera que la solución fluya hacia el sitio conjuntival. Revisar el fórnix del saco conjuntival: retirar todos los cuerpos extraños visibles.

2. No colocar un apósito sobre el ojo quemado para no disminuir la pérdida de calor que se libera en la reacción exotérmica.

3. Administrar localmente antibióticos en gotas, p. ej. gentamicina, tobramicina o fluoroquinolona.

4. Administrar un analgésico sistémico (paracetamol, AINE, eventualmente tramadol).

5. Administrar un fármaco dilatador de la pupila de larga duración, p. ej. escopolamina al 0,1-0,25 %, atropina al 1 %, administrar 3 × d. No utilizar gotas de fenilefrina, debido a su acción vasoconstrictora, lo que puede agravar la isquemia del limbo conjuntival.

6. Administrar VO acetazolamida a dosis de 250 mg 4 × d o 500 mg 2 × d para disminuir la presión intraocular.

7. Referir al oftalmólogo.

Quemaduras térmicas y causadas por radiación ultravioleta

1. Colocar 1 gota de medicamento anestésico local, p. ej. proparacaína al 0,5 %. No entregar un anestésico local para su uso en casa.

2. Enjuagar el ojo, también para enfriar su superficie, con una solución estéril de NaCl al 0,9 %, solución de Ringer, BBS Plus.

3. Aplicar en el saco conjuntival un medicamento dilatador de la pupila de corta duración, p. ej. tropicamida al 0, 5 % o 1 %. La atropina actúa hasta 8-14 días, por eso no se debe utilizar en el tratamiento de alteraciones que se puedan curar en 24 h.

4. Administrar un antibiótico local 4-6 × d, preferiblemente en forma de ungüento, p. ej. tobramicina o neomicina.

5. Administrar un analgésico. Explicar al paciente que después de que pase el efecto del medicamento el dolor volverá, sin que sea necesario una nueva consulta médica: las pérdidas del epitelio posteriores a la quemadura por radiación UV se curan en 24-48 h. En caso de otra quemadura el tiempo de curación dependerá de la profundidad y el grado de la quemadura.

6. Indicar el control oftalmológico al día siguiente. No hay que tapar el ojo.

figurasArriba

Fig. 26-1. Método de invertir el párpado superior

Fig. 26-2. Colocación de espéculo palpebral

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