Colocación de una cánula nasofaríngea

Indicaciones

Se utiliza para asegurar inicialmente la permeabilidad de las vías aéreas en una persona inconsciente.

A diferencia de la cánula orofaríngea, la cánula nasofaríngea puede emplearse en pacientes que conservan los reflejos de la pared posterior de la faringe.

Contraindicaciones

Sospecha de fractura de la base del cráneo (riesgo de inserción de la cánula a la cavidad craneal).

Complicaciones

Lesión de la cavidad nasal y de la faringe, sangrado, aspiración.

Equipo

Cánula nasofaríngea (su diámetro debe ser menor que el diámetro del orificio nasal) y gel anestésico. La profundidad a la que se introduce el tubo debe corresponder con la distancia entre la punta de la nariz y el ángulo de la mandíbula. Si la profundidad establecida es más pequeña que la longitud total de la cánula, se puede marcar la profundidad deseada al perforar el tubo en el sitio adecuado con un alfiler de gancho.

Técnica

Comprobar si el tabique nasal es recto, si no es así hay que introducir la cánula por el lado en el que los conductos nasales son más amplios. Cubrir el tubo con el gel. Introducir cuidadosamente la cánula en la cavidad nasal con el extremo oblicuo dirigido hacia el tabique nasal. Girando lentamente el tubo en los dedos, avanzar en profundidad hacia la cavidad nasal, paralelamente a la base del cráneo (es decir hacia atrás, tal y como se realiza durante la introducción de la sonda nasogástrica), hasta conseguir la profundidad deseada.