Descontaminación de los equipos de protección individual del personal sanitario

23.04.2020
Dekontaminacja środków ochrony osobistej personelu ochrony zdrowia
Estera Jachowicz, Piotr B. Heczko (MD, PhD), Jadwiga Wójkowska-Mach (MD, PhD)

La imperante pandemia del coronavirus SARS-CoV-2 plantea nuevos desafíos tanto a los administradores de los servicios de salud como a los profesionales sanitarios. Exige tomar decisiones que en una situación epidemiológica normal serían imposibles, no solo respecto a la puesta en práctica de determinadas soluciones, sino incluso para iniciar su discusión. Uno de estos problemas es la escasez de equipos de protección individual, especialmente de mascarillas quirúrgicas y mascarillas de filtración, y el hecho de considerar la posibilidad de su descontaminación para su reutilización.

Las mascarillas quirúrgicas se utilizan de acuerdo con las recomendaciones1 (1) para cada paciente con síntomas respiratorios: tos, estornudos, tos ligera, rinitis y (2) durante los tratamientos habituales y el trabajo con cualquier paciente sospechoso de padecer COVID-19 o diagnosticado con esta enfermedad. La mascarilla de filtración FFP2/3 es obligatoria para realizar ciertos procedimientos en pacientes con COVID-19 en los que existe un alto riesgo de formación de bioaerosoles.

¿Qué hacer cuando faltan ambos tipos de mascarillas? ¿Se pueden descontaminar las mascarillas desechables? Existen informes acerca de la alta eficacia de diversos métodos para reducir la contaminación microbiana de las mascarillas FFP, pero ninguno de los métodos que se examinan y presentan a continuación se recomienda actualmente para su uso rutinario. En general, los datos sobre las mascarillas quirúrgicas son escasos.

Se ha demostrado que para la descontaminación de las mascarillas FFP el uso de:

• la esterilización mediante radiación ultravioleta (UVGI), 0,5-950 J/cm2 elimina el 99,9 % de los virus analizados (H1N1, H5N1, H7N9, MERS-CoV, SARS-CoV, A/PR/8/334 y el bacteriófago MS2)2,3,4
• el vapor generado por microondas, 1100-1250 W durante 40 s-2 min elimina el 99,9 % de H1N1 y A/PR/8/345
• el agua caliente: se coloca una mascarilla en una bolsa de plástico con 60 ml de agua y se introduce en un horno microondas a 1100 W/90 s, lo que provoca la eliminación del 99,9 % de los virus (del bacteriófago MS2)6; una limitación importante es el hecho de que las mascarillas suelen tener bandas nasales de metal que, al exponerse a la radiación de microondas, se dañan e inutilizan la mascarilla
• la incubación en aire caliente húmedo (60 °C, 80 % de humedad relativa [HR]) provoca la eliminación del 99,9 % de los virus H1N1, A/PR/8/345.

En el estudio de Bergman y cols. se analizaron diferentes métodos de desinfección de 3 ciclos. Para valorar el mantenimiento de la funcionalidad se prestó atención a: la apariencia, el olor y la eficacia de las mascarillas FFP; en el estudio no se presentó la valoración cuantitativa del nivel de inactivación microbiana7:

• UVGI (en. ultraviolet germicidal irradiation): durante 15 minutos, 254 nm, sin irradiar las cintas, no causó cambios físicos visibles
• óxido de etileno (1 h de esterilizador con EtO al 100 %): no causó cambios físicos visibles
• plasma con utilización de peróxido de hidrógeno ~55 min, H2O2 al 59 %, 45 °C-50 °C causó una penetración del filtro >5 %
• un ciclo de 125 minutos de vapor de peróxido de hidrógeno a una concentración de 8 g/m3 no causó cambios físicos visibles en las mascarillas FFP
• vapor generado por microondas (en. microwave generated steam, MGS): 1100 W, 2 min, 50 ml de H2O causó que la espuma nasal se separara y las cintas se derritieran
• lejía (solución de hipoclorito de sodio al 0,6 %): después de 30 minutos de exposición causó el oscurecimiento de la espuma nasal, la oxidación de las grapas, la decoloración o la disolución del revestimiento de la parte nasal de la mascarilla
• peróxido de hidrógeno líquido al 6 % (exposición de 30 minutos) provocó la oxidación de las grapas
• el flujo de calor (60 °C, 80 % HR) después de 30 minutos de exposición causó que la espuma nasal se separara y las cintas se derritieran.

Por consiguiente, antes de intentar desinfectar las mascarillas de filtración desechables mediante uno de los métodos descritos anteriormente, es necesario tener en cuenta que ese tratamiento puede afectar a la eficacia de la filtración y/o reducir la capacidad de la mascarilla para adherirse firmemente a la cara.

Las mascarillas quirúrgicas son holgadas y desechables, en la literatura no hay datos sobre posibles procesos para su descontaminación. Hasta ahora no se ha realizado ninguna investigación acerca de esta cuestión ya que el precio de estas mascarillas es tan bajo que deben ser tratadas como artículos desechables8. Por otra parte, el ECDC no recomienda el uso de mascarillas reutilizables no certificadas en los centros de salud, puesto que no solo proporcionan una menor protección al personal, sino que incluso aumentan el riesgo de infecciones debido a la acumulación incontrolada de humedad, la difusión de líquidos y la retención del virus. Por consiguiente, el uso de esas mascarillas por parte del personal puede estar asociado a un aumento de la incidencia de la enfermedad9.

No se dispone de datos en la literatura sobre posibles procesos para la descontaminación de monos, gafas integrales o pantallas faciales. Sin embargo, la descontaminación de los elementos reutilizables: mascarillas de filtración, gafas integrales y pantallas faciales, no plantea objeciones o dudas de naturaleza ética. El procedimiento se basa siempre en10:

• el lavado por inmersión en una solución de detergente
• la desinfección mediante el uso de desinfectantes viricidas en una solución de amonio cuaternario o hipoclorito de sodio, o bien —según la clave propuesta por la OMS para superficies (gafas integrales, pantallas faciales)— hipoclorito de sodio al 0,1 % durante una exposición de 1 minuto o de etanol al 70 % (exposición durante 1 minuto) o de glutaraldehído11 al 2 % o, según la recomendación del ECDC, como alternativa, hipoclorito de sodio12 al 0,05 %. Después de la desinfección, es necesario enjuagar el objeto descontaminado con agua limpia y tibia.

Hay que tener cuidado de que los detergentes y desinfectantes utilizados en los elementos que están en contacto con la piel no sean irritantes, y sean aptos para su uso. La descontaminación (es decir, limpieza y desinfección) es necesaria después de cada uso; ¡quitarse y ponerse elementos contaminados aumenta significativamente la exposición a la infección! El equipo limpio y descontaminado solo puede ser reutilizado una vez se haya secado completamente.

Durante la actual pandemia de COVID-19, tanto la OMS como el ECDC señalan la necesidad de utilizar racionalmente los equipos de protección individual13, pero la intención de ambos organismos es más bien aumentar la eficiencia de su distribución y el uso de la ropa de protección adecuada en el momento oportuno y para los fines correctos. Por consiguiente, cualquier decisión relativa a la descontaminación y reutilización de los equipos de protección individual, incluidas las mascarillas, debe adoptarse con cautela y tras un análisis de los costes y beneficios, tanto médicos como sociales.

Bibliografía

1. OMS, Infection prevention and control during health care when novel coronavirus (nCoV) infection is suspected, 19 de marzo de 2020; WHO/2019-nCoV/IPC/2020.3
2. Fisher, E.M., R.E. Shaffer, A, Method to determine the available UV-C dose for the decontamination of filtering facepiece respirators, J Appl Microbiology, 2011;110(1): p. 287-295.
3. Mills, D., et al., Ultraviolet germicidal irradiation of influenza-contaminated N95 filtering facepiece respirators, American Journal of Infection Control, 2018;46(7):e49-e55.
4. Heimbuch, B.K., et al., A pandemic influenza preparedness study: use of energetic methods to decontaminate filtering facepiece respirators contaminated with H1N1 aerosols and droplets, American Journal of Infection Control, 2011;39(1): p. e1-e9.
5. Heimbuch, B.K., et al., A pandemic influenza preparedness study: use of energetic methods to decontaminate filtering facepiece respirators contaminated with H1N1 aerosols and droplets, American Journal of Infection Control, 2011. 39(1): p. e1-e9.
6. Fisher, E.M., Williams, J.L., Shaffer, R.E., Evaluation of microwave steam bags for the decontamination of filtering facepiece respirators, PLoS One, 2011. 6(4).
7. Bergman, M.S., Viscusi, D.J., Heimbuch B.K., Wander, J.D., Sambol, A.Rl, Shaffer, R.E, Evaluation of Multiple (3-cycle) Decontamination Processing for Filtering Facepiece Respirators, J Engineered Fibers Fabrics, 2010;5:33-41.
8. https://consteril.com/covid-19-pandemic-disinfection-and-sterilization-of-face-masks-for-viruses/
9. ECDC Cloth masks and mask sterilisation as options in case of shortage of surgical masks and respirators, 26 de marzo de 2020 https://www.ecdc.europa.eu/en/publications-data/cloth-masks-sterilisation-options-shortage-surgical-masks-respirators
10. Rutala W.A., Weber D.J., Best practices for disinfection of noncritical environmental surfaces and equipment in health care facilities: A bundle approach, Am J Infect Control., 2019;47S:A96-A105. doi: 10.1016/j.ajic.2019.01.014
11. OMS, Infection prevention and control during health care when novel coronavirus (nCoV) infection is suspected. 19 marzo de 2020; WHO/2019-nCoV/IPC/2020.3
12. European Centre for Disease Prevention and Control, Infection prevention and control for COVID-19 in healthcare settings – March 2020. ECDC: Stockholm; 2020
13. OMS, Rational use of personal protective equipment (PPE) for coronavirus disease (COVID-19) Interim guidance. 19 de marzo de 2020; WHO reference number: WHO/2019-nCoV/IPC PPE_use/2020.2

El número de casos confirmados de infecciones por coronavirus, junto con la localización, así como el número de casos mortales puede consultarse en el mapa del Centro de Ciencia e Ingeniería de Sistemas de la Universidad Johns Hopkins