Guías: resucitación cardiopulmonar en los pacientes con sospecha o diagnóstico de COVID-19 (Resuscitation Council UK)

08.05.2020
Wskazówki Resuscitation Council UK dotyczące prowadzenia resuscytacji krążeniowo-oddechowej u pacjentów z podejrzeniem lub rozpoznaniem COVID-19

Resuscitation Council UK Statement on COVID-19 in relation to CPR and resuscitation in first aid and community settings. https://www.resus.org.uk/media/statements/resuscitation-council-uk-statements-on-covid-19-coronavirus-cpr-and-resuscitation/covid-community/ (actualización: 22.03.2020)
Resuscitation Council UK Statement on COVID-19 in relation to CPR and resuscitation in healthcare settings. https://www.resus.org.uk/media/statements/resuscitation-council-uk-statements-on-covid-19-coronavirus-cpr-and-resuscitation/covid-healthcare/ (actualización: 20.03.2020)

Reimpresión bajo el consentimiento del Resuscitation Council UK

Traducido por: Diego Sésar de Hoyos
Cómo citar: Wskazówki Resuscitation Council UK dotyczace prowadzenia resuscytacji krazeniowo-oddechowej u pacjentów z podejrzeniem lub rozpoznaniem COVID-19, Med. Prakt., 2020; 4: 20-22

Siglas y abreviaturas: : COVID-19 (coronavirus disease) — enfermedad provocada por el SARS-CoV-2, FFP (filtering face piece) — mascarilla de protección con filtro, EPI — equipos de protección individual, RCP — resucitación cardiopulmonar, SARS-CoV-2 — coronavirus 2 del síndrome respiratorio agudo severo

Resucitación cardiopulmonar a modo de primeros auxilios en ámbitos extrahospitalarios

1. Identifique el paro cardíaco observando la ausencia de signos de vida y de respiración normal. No acerque la oreja ni la mejilla a la boca del paciente para oír o notar su respiración. En caso de cualquier duda de que se trate de un paro cardíaco, inicie las compresiones torácicas y no las detenga hasta que llegue la asistencia.
2. Asegúrese de que el equipo médico de emergencia esté en camino. Si sospecha que el paciente tiene COVID-19, notifíqueselo a la central llamando al número de emergencia.
3. Si existe riesgo de infección (por SARS-CoV-2 — nota del editor), cubra la boca y la nariz del paciente con una toalla u otro trozo de tela. Limítese a realizar las compresiones torácicas y la desfibrilación hasta que llegue el equipo médico de emergencia. Entrelace las manos y colóquelas en el medio del tórax, y después ejerza compresiones fuertes y rápidas.
4. Un uso rápido del desfibrilador incrementa considerablemente las probabilidades de que el paciente sobreviva y no aumenta el riesgo de infección.
5. Si el socorrista tiene acceso a equipos de protección individual (EPI; p. ej., una mascarilla de protección con filtro [FFP3], guantes desechables, gafas protectoras o una pantalla facial), debe ponérselos.
6. Después de finalizar la RCP –limitada únicamente a las compresiones torácicas–, todas las personas que hayan prestado ayuda deben lavarse las manos minuciosamente con agua y jabón (los geles desinfectantes a base de alcohol suponen una alternativa cómoda). Asimismo, deben consultar con el personal sanitario llamando al teléfono de asistencia o a un asesor médico.

Protocolo en niños. Se sabe que el paro cardíaco por causas cardíacas es poco probable en los niños. Las causas probablemente sean respiratorias, por lo que la ventilación es vital para la supervivencia del niño. Para las personas sin formación en resucitación pediátrica, lo más importante es actuar con rapidez para garantizar que el niño reciba el tratamiento necesario en una situación crítica. En los casos de paro cardíaco extrahospitalario, lo más importante es llamar lo antes posible al equipo médico de emergencias y tomar medidas de socorro de inmediato. Si el niño no respira adecuadamente y no se lleva a cabo ninguna acción de socorro, la función cardíaca se detendrá. En caso de tener dudas sobre el protocolo adecuado, debe seguir los consejos anteriores.
Probablemente conozca al niño que haya sufrido el paro cardíaco extrahospitalario. Hay que asumir que la respiración de rescate aumenta el riesgo de transmitir el SARS-CoV-2 al socorrista o al niño. Sin embargo, es un riesgo bajo en comparación con el riesgo ligado a no tomar ninguna medida, puesto que en ese caso lo más seguro es que el niño fallezca.

Resucitación cardiopulmonar en centros sanitarios

1. Es necesario identificar lo antes posible a aquellos pacientes con sospecha de COVID-19 en los que haya riesgo de que su estado de salud empeore de forma repentina o de que sufran un paro cardíaco súbito. Se deben tomar las medidas necesarias para prevenir el paro cardíaco y evitar la exposición del personal médico al contagio durante la resucitación cardiopulmonar (RCP). Usar escalas de advertencia temprana (p. ej., la NEWS 2) permitirá identificar a estas personas de forma precoz. Asimismo, es necesario identificar de forma temprana a los enfermos en los que no realizar la RCP sería la decisión correcta.
2. Antes de examinar al paciente, empezar la compresión torácica y monitorizar el ritmo cardíaco, es imprescindible colocarse los EPI, por lo menos una mascarilla FFP3, una protección ocular, un delantal impermeable y guantes.
3. La necesidad de ponerse los EPI puede retrasar el inicio de la RCP en los enfermos con COVID-19. Este retraso se puede reducir comprobando la disponibilidad de los EPI (lo cual incluye la presencia en el carro de paradas de un kit de EPI para aquellos procedimientos en los que se forma aerosol) y con entrenamiento y práctica. La seguridad del personal médico es primordial. Si se sospecha hipoxia como causa del paro cardíaco (en niños inclusive), normalmente está indicada la ventilación temprana con oxígeno. Cualquier intervención que se realice cerca de las vías respiratorias sin la ropa de protección adecuada expone al socorrista a un considerable riesgo de infección. Por lo tanto, recomendamos comenzar la RCP por las compresiones torácicas aunque se sospeche que el paro cardíaco haya tenido lugar a causa de una hipoxia.
4. Identifique el paro cardíaco observando la ausencia de signos de vida y de respiración normal. Si ha recibido la formación adecuada, compruebe el pulso en las arterias carótidas mediante palpación. No acerque la oreja ni la mejilla a la boca del paciente para oír o notar su respiración. En caso de cualquier duda de que se trate de un paro cardíaco, inicie las compresiones torácicas y no las detenga hasta que llegue la asistencia.
5. La compresión torácica y el control del ritmo cardíaco se deben iniciar lo antes posible. Evite la ventilación boca a boca y usar mascarillas de bolsillo. Si el paciente ya está recibiendo oxígeno a través de una máscara facial, déjesela puesta y limítese a las compresiones torácicas.
6. El personal médico presente (vestido con los EPI adecuados para los procedimientos que generan aerosol) puede ayudar presionando el tórax hasta que llegue el equipo de reanimación. El resto de ayudantes y los miembros del equipo de reanimación deben ponerse una mascarilla FFP3, un mono o un delantal impermeable y una capucha, guantes dobles y protección de ojos (gafas protectoras/pantalla facial) (y protección de zapatos — nota del editor) antes de dar el relevo a las personas que habían comenzado la reanimación.
7. En caso de que el paciente presente un ritmo desfibrilable (fibrilación auricular o taquicardia ventricular sin pulso — nota del editor), realice la desfibrilación lo antes posible. Si la circulación se restablece con rapidez, se puede evitar la necesidad de asegurar las vías respiratorias y administrar ventilación mecánica.
8. Una persona con la experiencia adecuada debe encargarse de asegurar las vías respiratorias (p. ej., mediante dispositivos supraglóticos para permeabilizar las vías respiratorias o de intubación endotraqueal). El resto de personas deben llevar a cabo solo aquellos procedimientos en los que se hayan formado (p. ej., ventilación con bolsa autoexpandible a través de una máscara facial). Para muchos empleados sanitarios, esto implicará ventilar al paciente mediante un tubo orofaríngeo con la colaboración de dos personas: una que se encargue de mantener la máscara facial hermética con las dos manos, y la otra de apretar la bolsa autoexpandible. Solo las personas experimentadas con las competencias pertinentes pueden realizar la intubación endotraqueal y ponerle la máscara o el tubo laríngeo al paciente.
9. El paro cardíaco puede estar provocado directamente por la COVID-19 o por una enfermedad concomitante. Es importante intentar determinar y tratar la causa reversible (p. ej., hipoxemia grave) antes de que se decida interrumpir la RCP.
10. Todo el equipo que se utilice durante la RCP se debe desechar o desinfectar de acuerdo con las recomendaciones del fabricante y las normativas locales. Cualquier superficie sobre la que hayan reposado los utensilios de RCP también se debe desinfectar de acuerdo con las normativas locales. Se debe prestar especial atención a que el material utilizado para asegurar las vías respiratorias (p. ej., el laringoscopio o la máscara facial) no repose sobre la almohada del paciente, sino sobre una bandeja. No se pueden dejar mangos de cánula Yankauer bajo la almohada del paciente, sino que el extremo contaminado se debe introducir en un guante desechable.
11. Los EPI se deben quitar de forma segura para evitar la infección y tirar al contenedor adecuado según las normativas locales. La higiene de manos es importante a la hora de prevenir la transmisión de la infección. Se deben lavar minuciosamente con agua y jabón o con un producto a base de alcohol.

Protocolo en niños. Se sabe que el paro cardíaco por causas cardiológicas es poco probable en los niños. La causa probablemente sea respiratoria, por lo que la ventilación es vital para la supervivencia del niño. Para las personas sin formación en resucitación pediátrica, lo más importante es actuar con rapidez para garantizar que el niño reciba el tratamiento necesario en una situación crítica. Las recomendaciones anteriores se aplican a pacientes de cualquier edad. La ventilación boca a boca no debería ser necesaria, puesto que hay material disponible para llevar a cabo una ventilación con bolsa autoexpandible a través de una máscara facial y una intubación endotraqueal. Dicho material debe estar disponible inmediatamente para cualquier niño en riesgo de sufrir un empeoramiento de su estado clínico o un paro cardíaco en el hospital.

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