¿Qué porcentaje de infecciones por SARS-CoV-2 son asintomáticas? Revisión sistemática

22.02.2021
Jaki odsetek zakażeń SARS-CoV-2 przebiega bezobjawowo? Przegląd systematyczny
Anna Kuna (MD, PhD)
A partir de: Oran D.P., Topol E.J.: The Proportion of SARS-CoV-2 Infections That Are Asymptomatic. A Systematic Review, Ann. Intern Med. 2021 Jan 22: M20-6976. doi: 10.7326/M20-6976

Siglas y abreviaturas: SARS-CoV-2 (severe acute respiratory syndrome coronavirus 2) — coronavirus del síndrome respiratorio agudo grave, COVID-19 (coronavirus disease) — enfermedad por coronavirus

Las personas asintomáticas son aquellas que, a pesar de la infección, no notan, no desarrollan y, por lo tanto, no reportan síntomas. El porcentaje de infecciones asintomáticas varía significativamente según el patógeno. Por ejemplo, nunca se ha documentado ninguna infección asintomática por el virus del sarampión, pero sí es posible que estas se produzcan en numerosos casos de infección por citomegalovirus, poliovirus y SARS-CoV-2. Por lo que hemos observado hasta la fecha, sabemos que la COVID-19 puede cursar como una enfermedad asintomática, leve, o grave e incluso mortal.

La literatura subraya la diferencia entre el estado asintomático, cuando la persona infectada no tiene ni acaba desarrollando síntomas, y presintomático, cuando el paciente no nota síntomas en este momento pero acaba refiriéndolos a medida que se desarrolla la enfermedad. Por lo tanto, solo se puede saber si una persona ha tenido una infección asintomática por medio de una observación retrospectiva. En el caso de la COVID-19, se ha establecido que esa observación debe durar aprox. 14 días. La infección asintomática por SARS-CoV-2 es verdaderamente relevante desde el punto de vista epidemiológico, ya que el paciente puede transmitir la infección a otras personas a pesar de la falta de síntomas.

Los autores de la publicación seleccionaron 61 artículos médicos que describían estas cuestiones. 43 se basaron en los resultados de las RT-PCR como método de diagnóstico de la infección por SARS-CoV-2, y 18 en pruebas serológicas.

En el grupo de los análisis con pruebas moleculares, el porcentaje de personas con resultado positivo pero asintomáticas osciló entre el 6,3 y el 100 % (mediana de 65,9 %). En 19 publicaciones se presentaron datos que permitían distinguir a los pacientes asintomáticos de los presintomáticos. El período de observación tras la prueba de diagnóstico duró entre 2 y 70 días (mediana de 14 días). El porcentaje de pacientes que permanecieron asintomáticos osciló entre el 6,3 y el 91,7 % (mediana de 42,5 %). En otros 24 análisis sin observación de los pacientes tras la prueba diagnóstica positiva, el porcentaje de personas que no refirieron síntomas (asintomáticas o presintomáticas) al realizarse el frotis nasofaríngeo osciló entre el 40,7 y el 100 % (mediana de 75,5 %).

Uno de los estudios demostró que la edad no influía en la presencia o ausencia de síntomas al realizarse la PCR.

En las 18 publicaciones basadas en pruebas serológicas, el porcentaje de personas asintomáticas en el momento del diagnóstico osciló entre el 27,1 y el 85 % (mediana de 41,2 %).

Los datos actuales indican que los pacientes con infección por SARS-CoV-2 que no refieren síntomas y las personas en estadio presintomático constituyen un 40 % de todas las personas infectadas. Los autores de la revisión destacan dos publicaciones con los datos de mayor calidad. Ambas abarcaron grupos numerosos de pacientes en los que se realizaron pruebas de anticuerpos anti-SARS-CoV-2, en el Reino Unido (n = 365 104) y en España (n = 61 075). Ambos análisis, que se realizaron de forma independiente, arrojaron un porcentaje similar de personas asintomáticas: 32,4 % y 33 % respectivamente. Asimismo, los autores concluyen que las determinaciones de anticuerpos anti-SARS-CoV-2 permiten distinguir a los pacientes asintomáticos en los ensayos, pero no a los presintomáticos. Esta afirmación se basa en el análisis de un grupo de 222 pacientes en Wuhan, China, cuyos anticuerpos IgM e IgG anti-SARS-CoV-2 se detectaron respectivamente 3 y 4 días después de que los pacientes reportaran síntomas. En un análisis de 109 empleados sanitarios y 64 pacientes en Zúrich, Suiza, la gravedad de los síntomas de la enfermedad estuvo ligada a la rapidez con la que aparecieron los anticuerpos anti-SARS-CoV-2. Los pacientes con infección grave presentaron anticuerpos detectables al debutar la enfermedad sintomática, mientras que los pacientes leves arrojaron resultados negativos o presentaron anticuerpos en sangre 12-14 días después de enfermar. Sobre la base de estos datos, los autores concluyen que no se obtienen resultados positivos en las pruebas de anticuerpos anti-SARS-CoV-2 en el período en el que todavía no se puede determinar si la persona infectada es asintomática o presintomática.

Una de las limitaciones de este análisis que señalan los autores es que no todas las personas que se consideran infectadas por SARS-CoV-2 acaban presentando anticuerpos específicos más adelante. Algunas de las causas son p. ej. un falso positivo inicial en la RT-PCR, un falso negativo en la determinación de anticuerpos anti-SARS-CoV-2, o una ausencia real de anticuerpos en un paciente después de enfermar de COVID-19, probablemente debido a una respuesta inmunitaria eficaz contra la infección por SARS-CoV-2 sin necesidad de que participaran mecanismos de inmunidad adquirida. Los autores también mencionan que el papel de la inmunidad de mucosas en la COVID-19 todavía no está del todo claro. Además, apuntan que las personas incluidas en los estudios seroepidemiológicos valoran los síntomas de forma subjetiva mediante cuestionarios.

En el resumen del estudio, los investigadores destacan la participación de las personas asintomáticas infectadas por SARS-CoV-2 en la transmisión del virus, así como la necesidad de tenerlas en cuenta en la estrategia de control de la pandemia de COVID-19. Consideran que la disponibilidad de pruebas domésticas rápidas y baratas que posibiliten detectar la infección en personas que no presenten síntomas en ese momento (asintomáticas y presintomáticas) puede permitir —en caso de necesidad y con el apoyo económico de los fondos públicos— iniciar su confinamiento y limitar la transmisión de la enfermedad.