Uso de los inhibidores de la bomba de protones y su influencia sobre las caídas repetidas y el riesgo de fracturas: farmacoterapia de ancianas que sufren caídas

28.09.2016
Thaler H.W., Sterke C.S., Van Der Cammen T.J.M.

Las caídas son uno de los problemas geriátricos más graves. Las fracturas causadas por ellas a menudo resultan trágicas para las personas de edad avanzada. Es peligrosa, de manera especial, la fractura del cuello femoral (se estima que en Estados Unidos la frecuencia de esta lesión sobrepasa los 300 000 casos por año), que a menudo causa gran cantidad de eventos que conducen a una discapacidad grave, numerosas complicaciones y a la muerte. Se sabe, desde hace mucho tiempo, que uno de los factores de riesgo de caídas, además de los factores que dependen del paciente (alteraciones de la visión, trastornos del equilibrio, cambios degenerativos en el sistema osteoarticular), es la farmacoterapia con ciertos grupos de medicamentos. Entre ellos los que con mayor frecuencia se enumeran son los derivados de las benzodiazepinas o los fármacos antipsicóticos. Últimamente hay un debate sobre la influencia de un tratamiento antihipertensivo demasiado agresivo en el riesgo de caídas en pacientes de edad avanzada. No obstante, parece que la relación causa-efecto ya está confirmada.

La relación entre dichos grupos de fármacos y las caídas es fácil de explicar, al conocer su perfil de acción terapéutica. Sin embargo, a este respecto, resulta muy interesante el trabajo del equipo austríaco-neerlandés de científicos, publicado en enero de este año. El trabajo valora la influencia del uso de fármacos de la clase de los inhibidores de la bomba de protones (IBP) en la frecuencia de caídas y fracturas. La publicación citada fue un estudio transversal que incluyó mujeres que necesitaban ser hospitalizadas, de edad de 70 años o más, derivadas al departamento de emergencias en Meidling, Viena, por causa de una caída. En el estudio se incluyeron 400 enfermas. En base a la información recopilada se valoró la importancia estadística de la relación entre la administración de los IBP y las caídas y fracturas. En el análisis se utilizaron métodos de regresión logística. Se constató que el uso de los IBP se relacionaba de una manera estadísticamente significativa con el aumento del riesgo de caídas (RM 1,92, 95 % IC: 1,05-3,50, p = 0,04) y riesgo elevado de fracturas (RM 2,15, 95 % IC: 1,10-4,21, p = 0,03). Concluyendo, los científicos constatan que estos resultados confirman la relación entre los IBP y el riesgo elevado de caídas y fracturas en mujeres de edad avanzada. De acuerdo con este resultado los científicos subrayan que hay que verificar la necesidad de la administración sistemática/a largo plazo de los IBP en mujeres de edad avanzada. El trabajo del equipo austríaco-neerlandés es otra de las contribuciones importantes a la lucha contra la polifarmacia en personas de edad avanzada.