¿Cómo disminuir el riesgo de nefropatía por contraste durante las intervenciones coronarias percutáneas?

28.04.2017
Jak zmniejszyc ryzyko nefropatii kontrastowej w trakcie przezskórnych interwencji wiencowych?
Elaborado por Marcin Waligóra a base de: Marco Ranucci, MD, “How to limit renal damage during PCI and cardiac surgery”, FESC, Roma, 2016.

Congreso de la Sociedad Europea de Cardiología, Roma 2016 (ESC 2016): se presentan los resultados del metaanálisis de 125 ensayos clínicos aleatorizados en los cuales se evalúan los factores que reducen el riesgo de nefropatía por contraste.

La nefropatía por contraste es una complicación importante, responsable de un 10 % de las lesiones renales graves adquiridas en el hospital. Los factores de riesgo para su aparición son, entre otros: tipo y cantidad de contraste utilizado, trastornos de la función renal preexistentes, edad avanzada y la coexistencia de enfermedades como la nefropatía diabética, insuficiencia cardíaca o anemia. La identificación de estos pacientes con alto riesgo permite tomar medidas preventivas. Entre dichas medidas se encuentran: la hidratación del paciente, evitar la administración de fármacos nefrotóxicos, la reducción al máximo del volumen de contraste administrado y el uso de fármacos nefroprotectores.

Durante el Congreso de la Sociedad Europea de Cardiología (Roma, 2016) se comentaron los resultados del metaanálisis de 125 ensayos clínicos aleatorizados que evalúan los factores de reducción de riesgo de nefropatía por contraste1.

En el metaanálisis en cuestión se incluyeron los siguientes factores de reducción de riesgo de nefropatía por contraste.
1. Hidratación del paciente

  • la hidratación durante y después de la intervención coronaria percutánea disminuye el riesgo de nefropatía por contraste en un 48 %2
  • el riesgo se puede disminuir adicionalmente mediante:
    • la administración de bicarbonato de sodio en vez de suero fisiológico que ha mostrado una reducción del riesgo de nefropatía por contraste de un 27 %
    • las técnicas de hidratación dirigida y controlada:
      • mediante el sistema RenalGuard®, en el que el volumen del líquido administrado es igual a la cantidad de orina excretada (la eficacia confirmada por los ensayos clínicos aleatorizados REMEDIAL II y MYTHOS), se describe una reducción del riesgo de nefropatía por contraste de un 53 %
      • la hidratación controlada en función de la presión telediastólica del ventrículo izquierdo ofrece una reducción del riesgo de nefropatía por contraste de un 59 %.

2. N-acetilcisteína
  • la acción nefroprotectora de la N-acetilcisteína se basa en sus propiedades antioxidantes, la neutralización de radicales libres y la prevención de daños tisulares secundarios
  • la N-acetilcisteína a una dosis diaria de 500-1500 mg reduce el riesgo de nefropatía por contraste en un 21 %.

3. Vitamina C
  • se analizaron los resultados de 7 pequeños estudios en los que la administración de la vitamina C disminuía el riesgo de nefropatía por contraste en un 36 %.

4. Estatinas
  • los datos acerca de los efectos nefroprotectores de las estatinas se basan en varios ensayos clínicos fiables
  • el uso de los fármacos de este grupo disminuye el riesgo de nefropatía por contraste en un 55 %.

5. Teofilina
  • el riesgo de nefropatía por contraste disminuye en un 72 %
  • la teofilina previene la contracción de los vasos renales adenosina dependientes.

Los fármacos que no redujeron el riesgo de nefropatía por contraste en el presente metaanálisis fueron:

  1. diuréticos de asa
  2. inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (IECA).

Bibliografía:

1. Ali-Hassan-Sayegh S., Mirhosseini S.J., Ghodratipour Z. y cols., “Strategies Preventing Contrast-Induced Nephropathy After Coronary Angiography: A Comprehensive Meta-Analysis and Systematic Review of 125 Randomized Controlled Trials”, Angiology, 2016 Aug 1. pii: 0003319716661445. [Epub ahead of print].
2. Jurado-Roman A., Hernández-Hernández F., García-Tejada J. y cols., “Role of hydration in contrast-induced nephropathy in patients who underwent primary percutaneous coronary intervention”, Am. J. Cardiol., 2015, 115: 1174–1178.