Neurosis (trastornos de ansiedad) asociadas al estrés y trastornos somatomorfos

Zaburzenia nerwicowe (lękowe) związane ze stresem i pod postacią somatyczną
Joanna Borowiecka-Kluza (MD, PhD)

Los trastornos de ansiedad constituyen un grupo de trastornos muy variados con una génesis histórica común asociada al concepto de "neurosis", en cuya aparición, desarrollo y curso los factores psicológicos desempeñan un papel importante.


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Según la clasificación CIE-10 incluyen, entre otros: trastorno de ansiedad, trastorno obsesivo-compulsivo (TOC), reacción de estrés agudo, trastornos de adaptación, trastornos disociativos, trastornos somatomorfos y otras neurosis.

En el desarrollo de neurosis son importantes los factores psicológicos cuya etiología puede contemplarse plenamente sobre la base del denominado modelo biopsicosocial. Este modelo toma en cuenta también los factores biológicos, ambientales, sociales o culturales. Su complejidad se valora de manera individual, según el paciente y el trastorno determinado.

Importante

Las personas que padecen neurosis necesitan consultar a un especialista con el fin de establecer el diagnóstico correcto y diferenciarlas de otros trastornos mentales y enfermedades somáticas.

El tratamiento de las neurosis debe ser integral, si bien, en una gran parte de ellas, el tratamiento de elección es la psicoterapia y psicoeducación. Estas acciones tienen como objetivo cambiar el enfoque del paciente frente a los síntomas y el sufrimiento que experimenta, así como cambiar su manera de funcionar, lo que puede mejorar su estado al conseguir resolución completa de los síntomas o al enseñarle a reaccionar frente a ellos y manejarlos de manera que resulte beneficiosa para él mismo. Por su parte, la farmacoterapia no está indicada en algunos casos de neurosis, o bien es solo un tratamiento complementario en ciertas situaciones y estados. No obstante, también puede ser la base de tratamiento a largo plazo, p. ej. en algunos trastornos de ansiedad (ansiedad paroxística/pánico, ansiedad generalizada, fobia social) o en el trastorno obsesivo-compulsivo.

Trastornos de ansiedad fóbica

En este grupo de patologías se encuentran, entre otros, agorafobia, fobia social o fobias específicas. La ansiedad fóbica está causada por algún factor (siempre el mismo y muy bien identificado por el paciente) que es objetivamente inofensivo (animal, objeto, fenómeno) o por un acontecimiento externo o una situación que el paciente percibe como amenazantes y los intenta evitar, y ante cuya presencia siente una gran incomodidad, miedo o incluso sufrimiento. El solo hecho de pensar en estas situaciones puede provocar la aparición de ansiedad anticipatoria.

La agorafobia se presenta cuando el paciente siente un fuerte miedo a las multitudes, lugares públicos, o ante situaciones de las cuales es imposible retirarse, huir o conseguir ayuda rápida, p. ej. viajar en medios de transporte (especialmente hacinados), estar en una iglesia o un centro comercial, esperar en una cola larga. La ansiedad agorafóbica se vuelve cada vez más intensa, lo que lleva al paciente a evitar las situaciones que la desencadenan, con lo que cada vez tiene más problemas para salir de casa, hasta el punto de ser totalmente incapaz de salir de su lugar de residencia sin la compañía de otras personas. Una agorafobia prolongada e intensa puede acompañarse de síntomas depresivos. También es frecuente la coexistencia de agorafobia con ataques de ansiedad.

La fobia social (trastorno de ansiedad social) es uno de los trastornos mentales más frecuentes y afecta a un 5-10 % de la población. En su curso se presenta el miedo a, entre otras cosas, ser juzgado, avergonzado, humillado o "hacer el ridículo" frente a otras personas en situaciones sociales en las cuales el paciente siente que la atención de los demás está dirigida hacia él. El paciente tiene miedo de que en situaciones sociales se quede en blanco, no sea capaz de decir nada o que todo lo que diga sea inadecuado, ridículo, tonto o poco atractivo. A menudo también aparece el miedo a perder el control sobre uno mismo en estas situaciones.

Además, este tipo de ansiedad se acompaña con mucha frecuencia de manifestaciones somáticas desagradables, tales como: palpitaciones, sensación de falta de aliento, calor, sudoración, enrojecimiento, temblor de las manos y de los músculos. Tan solo imaginarse esta situación puede provocar una fuerte ansiedad (anticipatoria). Generalmente, una persona afectada por la fobia social está convencida de que los síntomas descritos son evidentes para todos y la desacreditan y ponen en ridículo. El paciente es consciente de que su miedo es excesivo, pero no sabe manejarlo.

Por lo general, las personas afectadas por este trastorno no tienen problema con encontrarse en una multitud "en anonimato". A su vez, pueden sentir miedo a estar ante un grupo pequeño de determinadas personas (excepto su familia más cercana), hablar en público, comer en lugares públicos, usar baños públicos, o compartir un lugar con personas del sexo opuesto.

La ansiedad creciente que se presenta en estas situaciones hace que el enfermo vaya dejando de encontrarse en tales situaciones de manera gradual, hasta evitarlas por completo. El cuadro mencionado se refiere a la denominada fobia social generalizada. Además de ella se distingue también la fobia social específica (simple), limitada solamente a una fuerte ansiedad y miedo a hablar en público (dar conferencias, actuar en un escenario, responder a las preguntas en clase).

Estos síntomas aparecen generalmente durante la pubertad y sin tratamiento adecuado pueden volverse crónicos, deteriorando de manera significativa el funcionamiento social y profesional. A menudo pueden coexistir con otros trastornos de ansiedad o afectivos (p. ej. depresión), o con abuso de sustancias psicoactivas. Las personas afectadas por la fobia social tienen mayor riesgo de adicción: p. ej. consumir alcohol para hacer frente a los síntomas desagradables o "darse ánimos". No obstante, es un comportamiento ineficaz que puede empeorar y consolidar los síntomas.

El tratamiento eficaz de las personas con fobia social consiste en la farmacoterapia y/o psicoterapia. A veces puede resultar beneficioso combinar estos métodos. Desgraciadamente, las personas con fobia social raramente buscan ayuda profesional, ya que piensan que "así son y no se puede hacer nada con esto".

La terapia farmacológica consiste en utilizar algunos antidepresivos (p. ej. inhibidores de la recaptación de serotonina, venlafaxina, bupropión, moclobemida). A veces se utiliza un tratamiento adyuvante temporal a corto plazo con derivados de la benzodiazepina. El propranolol puede ser útil en el tratamiento de las personas con miedo desproporcionado a hablar en público.

La fobia social debe diferenciarse de una simple timidez. Las dos comparten ciertas características (síntomas de excitación autonómica intensa en situaciones sociales, p. ej. aumento del ritmo cardíaco, ruborización, sudoración, capacidades sociales menos desarrolladas o el hecho de evitar situaciones sociales), pero existen diferencias importantes entre ellas. Estas incluyen sobre todo: intensidad del deseo de evitar situaciones sociales, grado de empeoramiento de funcionamiento social y profesional y la evolución de las molestias. Las personas tímidas funcionan mejor que los pacientes con fobia social y los síntomas que experimentan tienen un carácter variable y transitorio (a diferencia de las personas con fobia social).

Formas específicas (aisladas) de fobia: consisten en la aparición de una fuerte ansiedad hasta el pánico en casos limitados a una situación o un fenómeno concreto y específico. Estas incluyen, entre otros:

• ailurofobia (miedo a los gatos),
• acrofobia (miedo a las alturas),
• aracnofobia (miedo a las arañas),
• aviatofobia (miedo a volar),
• emetofobia (miedo al vómito),
• hemofobia (miedo a la sangre),
• ceraunofobia (miedo a los rayos),
• misofobia (miedo a la suciedad),
• claustrofobia (miedo a estar en espacios cerrados o limitados),
• cinofobia (miedo a los perros),
• nictofobia (miedo a la oscuridad),
• odontofobia (miedo al dentista y al tratamiento odontológico),
• ofidiofobia (miedo a las serpientes),
• zoofobia (miedo a los animales), y muchas más.

El funcionamiento social de una persona con este tipo de fobias aisladas suele depender de su capacidad de evitar las situaciones que la provocan. Si el enfermo sufre mucho y se produce un deterioro funcional, se puede iniciar la terapia conductual con el apoyo de técnicas como la desensibilización sistemática, la cual consiste en una aproximación paulatina de una persona determinada a situaciones que provocan ansiedad al confrontarla gradualmente con la situación que desencadena el miedo en su versión más leve. En caso de fobias específicas, raramente se utiliza la farmacoterapia.

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