Marihuana y hachís (cannabinoides naturales)

Sustancias psicoactivas presentes en semillas de Cannabis sativaCannabis indica. Son agonistas de los receptores de cannabinoides. El más potente es el Δ9-tetrahidrocanabinol (THC). Las formas recreativas más frecuentes son

1) marihuana: inflorescencias femeninas secas, a veces mezcladas con hojas jóvenes, fumadas en forma de porros o canutos (contenido de THC de hasta el 8 %)

2) semillas de cultivos de marihuana genéticamente modificados (THC de hasta el 20 %)

3) hachís: sustancia obtenida de resina de cannabis comprimida (THC de hasta el 50 %); fumado en forma de canutos o en pipas de agua o masticado

4) aceite de hachís: obtenido durante la destilación del cannabis (THC de hasta el 70 %); usado para empapar los cigarrillos.

Los cannabinoides tienen aplicación médica, principalmente en el tratamiento de dolor fuerte y crónico, resistente al tratamiento convencional (tanto de origen neoplásico, como dolor fantasma y neuropático), para mitigar los síntomas en el curso de quimio- y radioterapia, y para el tratamiento de la epilepsia refractaria y de algunos casos de esclerosis múltiple.

El primer preparado farmacéutico con extracto de Cannabis indica registrado en Europa contiene Δ9-THC y cannabidiol. También está disponible en forma de espray oral, y la principal indicación son los espasmos musculares de la esclerosis múltiple.

La eliminación del THC se produce por vía biliar (65 %) y renal (20 %). El t0,5 es de 25-36 h y se prolonga significativamente en consumidores habituales (por eso se pueden detectar metabolitos de THC en orina incluso tras varios días de su consumo). En adultos (al contrario que en niños) no se han descrito casos de intoxicación por THC con compromiso vital. Los fuertes efectos adversos como náuseas, hipotensión ortostática, ataques de pánico, ansiedad y mioclonías se producen tras consumir dosis mayores de 7,5 mg/m2 de la sc.

Cuadro clínico y diagnósticoArriba

Según las condiciones, los cannabinoides pueden actuar como agentes estimulantes, tranquilizantes, analgésicos o ligeramente alucinógenos.

1. Manifestaciones de consumo: pueden ser parecidos a los del alcohol. Los más frecuentes son: euforia y locuacidad o somnolencia, hipersensibilidad sensorial, aumento de la presión arterial y de la frecuencia cardíaca, sequedad oral, a veces accesos de tos, hiperemia ocular, conjuntival, a veces edema palpebral, transpiración abundante, aumento de apetito, cefalea, vértigo; trastornos de la coordinación motora, de la atención, del aprendizaje y de la memoria; deterioro de la capacidad psicomotora, especialmente deterioro de la capacidad de conducción de vehículos (hasta 24 h tras el consumo de la droga). Tras la exposición inhalatoria pueden aparecer exacerbaciones de asma, aunque rara vez broncoespasmo o neumotórax, e isquemia miocárdica aguda (también en personas sin antecedentes de enfermedad coronaria). A consecuencia del abuso crónico aumenta el riesgo de infarto de miocardio, aparecen trastornos afectivos y cognitivos, p. ej. el síndrome amotivacional (sobre todo en adolescentes y adultos jóvenes). Pueden aparecer sinestesias, despersonalización, ilusiones, estados psicóticos. En algunas personas se produce una aparición precoz de las enfermedades mentales como la esquizofrenia. En consumidores crónicos de cannabinoides (tanto naturales, como sintéticos) a dosis altas puede presentarse el síndrome de hiperemesis cannabinoide: náuseas, dolor abdominal cólico y vómitos cíclicos (que aparecen incluso 6-12 × h). Los síntomas se alivian con baños muy calientes y se resuelven por completo tras abandonar el consumo de cannabinoides.

2. Exploraciones complementarias: detección de cannabinoides en orina (muy rara vez ocurren falsos positivos). Es poco probable un resultado positivo en orina tras exposición inhalatoria al humo de marihuana fumada por otras personas.

TratamientoArriba

1. Descontaminación: no es necesaria.

2. Tratamiento sintomático: mantener las funciones básicas del organismo y corregir los posibles trastornos. En caso de necesidad emplear tratamiento sedativo.

PERSPECTIVA ARGENTINA

En Argentina existe una presentación oral de CBD, y también se venden cremas con CBD para el tratamiento de dolores musculares. El único uso legal y médicamente aceptado de THC en Argentina es en el manejo de epilepsia refractaria (existen formulaciones con THC <1 % para estos casos).