Colocación de una mascarilla laríngea

La mascarilla laríngea (→fig. 1) consta de una mascarilla flexible con un manguito hermético (que tras una inserción adecuada cubre la entrada de la laringe) unida a un tubo de gran diámetro que termina en un conector con un diámetro estándar (se puede conectar directamente a la bolsa autoexpandible).

Indicaciones

La inserción de una mascarilla laríngea es un procedimiento alternativo a la intubación endotraqueal (indicaciones →Intubación endotraqueal) para operadores sin experiencia en la intubación, o bien cuando no se puede realizar la intubación en casos de vía aérea difícil.

Contraindicaciones

1. Absolutas: imposibilidad de abrir la boca del paciente, obstrucción completa de la vía aérea.

2. Relativas: aumento del riesgo de aspiración, sospecha o confirmación de anomalías anatómicas en la región epiglótica, y necesidad de generación de presiones altas en la vía aérea durante la ventilación (solo la mascarilla de tipo ProSeal facilita la ventilación efectiva con una presión >20 cm H2O).

Complicaciones

Hipoxia (debida a la prolongación del procedimiento), broncoaspiración (la mascarilla laríngea no protege de la aspiración por completo, pero el riesgo es mucho menor que con las cánulas oro- y nasofaríngeas), irritación de los tejidos vecinos, náuseas y vómitos (después de retirar la mascarilla laríngea), traumatismo y parálisis de los nervios debido a la presión sobre los tejidos por el manguito de la mascarilla.

Equipo

1. Mascarilla laríngea de tamaño adecuado (en función del peso corporal del paciente; en los casos con peso límite hay que elegir el tamaño más grande). Preparación:

1) comprobar la permeabilidad del manguito de la mascarilla laríngea

2) colocar la mascarilla sobre una superficie plana, apretar con el dedo y desinflar el manguito por completo

3) cubrir con el gel anestésico solamente la cara de la mascarilla laríngea que toca la pared posterior de la faringe.

2. Jeringa de 50 ml para llenar el manguito de la mascarilla.

3. Gel anestésico.

4. Bolsa autoexpandible.

5. Equipo de oxigenoterapia.

6. Succionador mecánico y sondas para la aspiración de secreciones.

7. Fonendoscopio.

8. Si es posible, debería estar accesible un equipo preparado para la intubación endotraqueal y la cricotirotomía.

Preparación del paciente

1. Conseguir el consentimiento informado (si es posible).

2. Colocar al enfermo en decúbito supino, con la cabeza exactamente sobre el eje largo del tronco, elevar ligeramente el occipucio, apoyándolo sobre una base enrollada (~3-5 cm), flexionar la cabeza un poco hacia atrás (con la mandíbula hacia arriba).

3. Retirar las prótesis dentales. En caso de necesidad aspirar las secreciones orofaríngeas.

4. Si es necesario, aplicar sedoanalgesia (como en la intubación endotraqueal). El procedimiento no se debe realizar en los pacientes que conservan los reflejos faríngeos.

5. Oxigenación: antes de comenzar el procedimiento administrar al paciente oxígeno al 100 %. Tras la sedoanalgesia asistir la ventilación con bolsa autoexpandible con mascarilla facial. Realizar la ventilación con oxígeno al 100 %.

Técnica

1. Abrir la boca del paciente con los dedos de una mano apoyando el pulgar y el dedo índice cruzados sobre los dientes (en un paciente edéntulo, sobre las encías) de la mandíbula y del maxilar, luego abrir la boca.

2. Con la otra mano, sujetar la mascarilla laríngea como si fuera un bolígrafo, en el punto de unión de la mascarilla con el tubo (→fig. 2).

3. Introducir la mascarilla en la boca y, apoyándola sobre el paladar duro, deslizarla hacia el fondo de la faringe, empujando con el dedo índice. Al deslizar la mascarilla sobre el paladar duro se previene el enrollamiento de su extremo y hasta cierto punto también que se enganche sobre la lengua. Avanzar la mascarilla al fondo de la faringe, hasta encontrar resistencia. La mascarilla correctamente colocada debe disponerse por completo detrás de la lengua. Nota: en caso de mascarillas laríngeas de estructura dura normalmente no hay necesidad de introducir los dedos en la boca. Deslizar la mascarilla hacia abajo, sujetando su extremo.

4. Llenar el manguito de la mascarilla con la cantidad de aire adecuada (la información normalmente está impresa en la mascarilla laríngea).

5. Comprobar la posición adecuada de la mascarilla laríngea, auscultando el tórax del paciente. Además, está indicada la evaluación cuantitativa o cualitativa del contenido de CO2 en el aire espirado por el tubo. Comprobar si el tubo se encuentra en la línea media.

6. Comprobar si la generación de altas presiones en la vía respiratoria produce fuga de la mezcla respiratoria alrededor de la mascarilla. Si es así, introducir unos mililitros más de aire en el manguito de la mascarilla puede eliminar la fuga. Si se mantiene, retirar la mascarilla y después de oxigenar al paciente introducir una mascarilla de mayor tamaño.

FIGURAS

Fig. 27.19-1. Mascarillas laríngeas

Fig. 27.19-2. Etapas de colocación de una mascarilla laríngea