Biopsia de hígado percutánea

Indicaciones

Diagnóstico, evaluación de la actividad y estadio de enfermedades hepáticas crónicas; evaluación del resultado del tratamiento de algunas enfermedades hepáticas (p. ej. hepatitis autoinmune) o hepatotoxicidad por medicamentos (p. ej. metotrexato); diagnóstico de signos bioquímicos de daño hepático, cuya causa no se ha conseguido establecer por medio de exámenes serológicos (p. ej. daño por medicamentos, incluido de evolución aguda); diagnóstico de hepatomegalia de causa desconocida; diagnóstico de fiebre de causa desconocida (examen histológico y cultivo del material de la biopsia); evaluación del estado del hígado trasplantado o estado del hígado del donante antes del trasplante planificado; diagnóstico de lesiones sugerentes de metástasis neoplásica, si el tumor primario no es conocido o su diagnóstico no es posible (preferentemente se recomienda biopsia con aguja fina).

Contraindicaciones

1. Absolutas: sospecha de angioma, obstrucción de las vías biliares extrahepáticas, trastornos no corregidos de la coagulación sanguínea (plaquetas <50 000/µl, TTPa >1,5 × LSN), lesiones quísticas (sospecha de quiste de Echinococcus). En caso de biopsia dirigida, un  INR 1,5-2,0 no es una contraindicación para el procedimiento, pero el riesgo de sangrado está elevado.

2. Relativas: ascitis, gran obesidad; hemofilia, amiloidosis hepática, pleuritis del lado derecho o infección subdiafragmática derecha, colangitis bacteriana, embarazo.

En caso de trastornos de coagulación, ascitis, obstrucción de las vías biliares extrahepáticas o gran obesidad se puede realizar una biopsia transvenosa con mayor seguridad que la percutánea.

Complicaciones

1. Frecuentes: dolor abdominal en el cuadrante superior derecho o dolor del hombro derecho (el dolor abdominal intenso puede ser síntoma de sangrado o de peritonitis), pequeño hematoma intrahepático o subcapsular que no requiere intervención, hipotensión relacionada con una respuesta vasovagal.

2. Raras: hemorragias graves, incluyendo a la cavidad pleural o peritoneal, gran hematoma intrahepático (factores de riesgo: cirrosis hepática, neoplasia hepática maligna); muerte, habitualmente debida a una hemorragia hacia la cavidad peritoneal (factores de riesgo →más arriba), neumotórax, enfisema subcutáneo, hemobilia (sangrado a las vías biliares), sepsis y shock séptico, punción de órganos vecinos (riñón, páncreas, colon, vías biliares extrahepáticas o vesícula biliar), peritonitis (biliar incluida), absceso subdiafragmático, fístula intrahepática arteriovenosa, ruptura de la aguja de biopsia.

Un 60 % de las complicaciones se presenta en el curso de las 2 h siguientes al procedimiento, y el 96 % en las primeras 24 h. La frecuencia de las complicaciones aumenta con el diámetro de la aguja y con el número de punciones del hígado; es hasta 3 veces mayor cuando se utilizan agujas cortantes en vez de las de aspiración.

Preparación del paciente

Consentimiento informado del paciente. En ayunas. Exámenes: ecografía u otras pruebas de imagen de la cavidad abdominal; hemograma de sangre periférica con recuento de plaquetas, INR, TTPa, fibrinógeno, grupo sanguíneo (reservar la sangre si no es posible realizar rápidamente la prueba de compatibilidad). No transfundir PFC antes de la biopsia hepática, si el INR ≤2,0. Si el paciente recibe tratamiento anticoagulante: interrumpir la administración del AVK 5 días antes del procedimiento (con una eventual terapia puente con heparina) y controlar INR antes de la biopsia (si INR >1,4 y la biopsia está indicada por causas distintas a una lesión focal, se recomienda realizar una biopsia transvenosa). Los ACOD deben interrumpirse 2 días antes de la biopsia (el tiempo de suspensión del fármaco depende de la función renal →tabla 2.34-1). Administrar la última dosis profiláctica de HBPM 12 h y la terapéutica 24 h antes del procedimiento; si es posible, interrumpir el tratamiento con AAS a los 3-7 días antes de la biopsia, y con otros antiagregantes a los 7 días antes del procedimiento. Posición del paciente: decúbito supino. Anestesia local. Canalizar una vía periférica. Se puede utilizar la sedación de un nivel que permita al paciente preservar el control sobre la respiración (durante el procedimiento es necesario retener la respiración), sobre todo antes de la biopsia con aguja gruesa.

Después del procedimiento

Después de la biopsia con aguja gruesa el paciente debe permanecer en reposo durante varias horas. Hasta 8 h vigilar los parámetros vitales básicos: la primera hora cada 15 min, las siguientes 2 h cada 30 min, luego cada 1 h. Durante 48 h el enfermo no debe realizar ejercicio físico intenso, levantar objetos pesados, conducir vehículos motorizados ni manipular maquinaria pesada. El tratamiento antiagregante puede reinstaurarse a las 48-72 h desde la biopsia, mientras que los AVK ya al día siguiente a la intervención. Si se presenta cualquier síntoma de sangrado (p. ej. dolor, palidez, debilidad, hipotensión, taquicardia) → realizar exámenes (entre otros hemograma de sangre periférica, ecografía abdominal) con urgencia.