Cefalea por abuso de medicamentos

ing. medication-overuse headache (MOH)

DefiniciónArriba

Cefalea secundaria provocada por abuso de fármacos.

EpidemiologíaArriba

La prevalencia poblacional es de un 1-2 %.

Cuadro clínicoArriba

Puede ser muy variado. A menudo es especialmente dinámico y cambia de carácter, incluso en un mismo día. Puede ser desde un dolor similar a la migraña hasta uno que imita la cefalea de tipo tensional.

DiagnósticoArriba

Criterios diagnósticos

Criterios diagnósticos según la ICHD-3:

A — cefalea que aparece durante ≥15 días al mes y que cumple los criterios C y D

B — abuso habitual durante ≥3 meses de ≥1 fármaco que se puede administrar como tratamiento de emergencia y/o sintomático de la cefalea

C — la cefalea aparece o se intensifica significativamente durante el abuso de medicamento

D — la cefalea se resuelve o vuelve a la forma anterior durante 2 meses después de suspender el fármaco.

El número de días de utilización del fármaco al mes necesario para cumplir el criterio de abuso es el siguiente:

1) ergotamina ≥10 días

2) triptanes (en cualquier forma) ≥10 días

3) analgésicos simples ≥15 días

4) opioides ≥10 días

5) combinaciones de fármacos (preparados compuestos) ≥10 días

6) ergotamina, triptanes, analgésicos simples y/o opioides en cualquier combinación ≥10 días (sin abuso de cualquiera de estos fármacos por sí solo).

TratamientoArriba

Tratamiento de emergencia

Los fármacos administrados de forma habitual están absolutamente contraindicados, ya que (abusados) son la causa de la cefalea.

Tratamiento crónico (conservador)

A los enfermos se les debe explicar el mecanismo que condujo a la aparición de este tipo de cefalea y convencerlos de que dejen de usar estos fármacos. No se ha establecido de manera inequívoca si es más favorable suspender el fármaco inmediatamente o de manera gradual. Se recomienda la interrupción inmediata del tratamiento en casos de abuso de analgésicos simples, de ergotamina o de triptanes, y gradual en el caso de opioides, derivados de benzodiazepina y barbitúricos.

Los fármacos se pueden interrumpir tanto en el medio hospitalario, como en ambulatorio. No se ha demostrado la superioridad de los programas hospitalarios de suspensión de medicamentos sobre la interrupción de estos por el mismo paciente (tras ser convencido para hacerlo). La hospitalización durante la retirada del fármaco está justificada en pacientes con abuso de opioides, derivados de benzodiazepina y barbitúricos, en pacientes con enfermedades físicas o mentales concomitantes graves, con alto grado de dependencia y en pacientes en los que han fracasado los intentos previos de interrupción del fármaco de forma ambulatoria. En todos los pacientes mencionados, los efectos de la retirada del fármaco (o fármacos) por lo general son peores.

En algunos enfermos el abandono del fármaco puede ser más fácil tras la administración de un fármaco preventivo, como:

1) topiramato 100 mg/d (máx. 200 mg/d)

2) glucocorticoide (prednisona o prednisolona, ≥60 mg/d)

3) amitriptilina (máx. 50 mg/d).

La administración del fármaco que facilita la interrupción debe iniciarse, a más tardar, el día que se suprime el fármaco del que se abusa.

Tras una retirada eficaz del fármaco, el paciente requiere controles regulares y se debe continuar con las actividades educativas con el fin de evitar la recurrencia de los síntomas, puesto que muchos pacientes demuestran tendencia a volver a abusar de los fármacos de emergencia.