Fisiología

El contenido de sodio en el organismo de un adulto de 70 kg es de ~4200 mmol (~60 mmol/kg). El 91 % de esa cantidad se encuentra en el compartimento del líquido extracelular, y el resto aparece en el intracelular. 1/3 de todo el sodio del organismo (20 mmol/kg) se metaboliza mal o no se metaboliza. Esa fracción de sodio se encuentra principalmente en los huesos. El resto (40 mmol/kg) está incluido principalmente en el compartimento del líquido extracelular y es fácilmente intercambiable. En estados fisiológicos, el sodio es el principal condicionante de la molalidad efectiva del líquido extracelular, y determina la magnitud del intercambio de agua entre el espacio intracelular y el extracelular.

La dosis diaria de sodio recomendada es de 65-100 mmol (1,5-2,3 g de sodio, lo que se corresponde con 3-5 g de NaCl). El consumo diario de sodio con los alimentos es de 80-160 mmol. El sodio pasa a la sangre principalmente en los segmentos medio y distal del intestino delgado. En un estado de balance sódico equilibrado, el 95 % del sodio consumido se expulsa por medio de los riñones, el 4,5 % con las heces y apenas un 0,5 % a través de la piel. En estados patológicos, estas cantidades pueden sufrir cambios importantes. Solo el 0,5-1 % del sodio filtrado en los glomérulos renales se expulsa con la orina, mientras que el resto se reabsorbe en los túbulos renales. El aparato digestivo cumple una función fundamental a la hora de regular el metabolismo del sodio (por medio de un intercambiador de sodio-hidrógeno).

Factores de inhibición de la excreción de sodio en los riñones (natriuresis):

1) sistema renina-angiotensina-aldosterona (RAA)

2) reducción de la carga sódica que llega al túbulo distal

Factores que incrementan la natriuresis:

1) factores natriuréticos de origen

a) renal: urodilatina, bradicinina, prostaciclina

b) cardíaco: péptido natriurético auricular (PNA)

c) cerebral (PNC)

d) digestivo: uroguanilina

2) hipercalcemia

3) hipopotasemia

Hay más elementos que participan en la regulación de la natriuresis: presión de perfusión de los glomérulos renales, retroalimentación tubuloglomerular, presión intratubular, estrés de fricción del líquido intratubular, actividad del cotransportador Na-K-2Cl, actividad del canal de sodio epitelial, óxido de nitrógeno, actividad del sistema simpático, endotelina, adrenomedulina y cininas. Por consiguiente, la natriuresis depende de multitud de factores renales y extrarrenales (humorales y hormonales), lo que incluye la actividad del sistema simpático. En los últimos años, se ha demostrado la importante función del sistema inmunológico (linfocitos reguladores y macrófagos mononucleares) y del tejido intersticial en el proceso de inmovilización osmótica del sodio (lo que influye en una volemia efectiva), y en la regulación de la rigidez del endotelio vascular (lo que influye en la resistencia de los vasos sanguíneos, un condicionante importante de la presión arterial).

En el tejido intersticial de diferentes órganos (piel, músculos, cerebro), se acumulan cantidades considerables de sodio sin una acumulación simultánea de agua. El sodio puede almacenarse de forma temporal en forma de osmolito inactivo. Los riñones expulsan esta forma osmóticamente inactiva del sodio en ciclos, que pueden ocurrir cada varias semanas o cada varios meses. Una única determinación de la natriuria diaria no permite obtener el balance de sodio. Se ha observado una concentración elevada de sodio en los músculos y la piel de los enfermos con aldosteronismo primario (se normaliza después de extirpar el adenoma que segrega mineralocorticoides), y en enfermos con uremia crónica tratados con hemodiálisis (se reduce significativamente después de una hemodiálisis de 4 h). Asimismo, la concentración de sodio en la piel aumenta con la edad en enfermos con hipertensión arterial, especialmente la resistente al tratamiento.