Dirofilariasis

Definición y etiopatogeniaArriba

1. Agente etiológico: nematodos Dirofilaria immitisDirofilaria repens. El D. immitis es responsable de la filariasis que afecta a los perros. Las formas adultas del parásito se localizan en las arterias pulmonares y en el ventrículo derecho. Las formas adultas de D. repens se desarrollan en el tejido subcutáneo de perros y gatos. El ser humano es un huésped accidental de las dirofilarias. En el humano el nematodo no realiza su ciclo completo. Migra por los tejidos y órganos internos en forma de larva, sin capacidad de transformarse en la forma adulta que produce microfilarias. Hasta ahora, solo se han documentado en el mundo unos pocos casos de infección humana con un ciclo de desarrollo completo y presencia de microfilarias en la sangre periférica.

2. Reservorio y vía de transmisión: el reservorio natural del parásito son los perros y los gatos. La dirofilariasis es transmitida por muchas especies de mosquitos hematófagos de los géneros Anopheles, AedesCulex, que inoculan las microfilarias invasoras a través de la piel. La infección se propaga en el medio animal y en la línea animal-vector-humano.

3. Factores de riesgo de la infección: estancia en una zona endémica y estar expuesto a numerosas picaduras de mosquitos, vivir o trabajar temporalmente en zonas agrícolas, tener un hospedador definitivo natural (perro o gato).

4. Período de incubación y transmisibilidad: el período de incubación es de semanas (hasta >10). El ser humano no es contagioso y, por lo general, no participa en el ciclo de desarrollo completo que conduce a la formación de microfilarias que pasan a la sangre periférica, las cuales podrían transferirse a otro hospedador a través de un vector.

EpidemiologíaArriba

Es una infección muy extendida por todo el mundo, excepto en los climas fríos. D. immitis está presente en algunos países de África, en Oriente Medio, América del Norte y del Sur, Japón y Australia. D. repens se encuentra en Europa Central y Oriental, China, Sudáfrica y la península arábiga. Ambas especies se encuentran en los países de la cuenca mediterránea, India, Rusia y en la península de Corea. La afectación de animales y humanos también se ha registrado en países de clima templado como Ucrania, República Checa, Eslovaquia y Polonia.

Cuadro clínico e historia naturalArriba

1. Dirofilariasis pulmonar: es causada en el ser humano por D. immitis. La mayoría de los casos cursan de forma asintomática o leve. El parásito se localiza en los vasos pulmonares y muere poco después de la infestación. Provoca obstrucciones y lesiones inflamatorias locales en forma de nódulos redondeados de 1-3 cm de diámetro con tendencia a la necrosis y a la calcificación. En el cuadro clínico predomina el dolor torácico, tos crónica con expectoración purulenta o sanguinolenta, hemoptisis y a veces disnea. Aparecen síntomas generales: fiebre, mialgia y debilidad significativa.

2. Dirofilariasis subcutánea: causada en el ser humano por D. repens. Las formas larvarias inmaduras que sufren necrosis aparecen como nódulos subcutáneos únicos o múltiples, bien delimitados, blandos e indoloros, rodeados de células inflamatorias en forma de granulomas, con predominio de eosinófilos, linfocitos y células plasmáticas. Las localizaciones típicas de los nódulos son los brazos, tronco, extremidades inferiores, mamas, cabeza, cuello y escroto. La localización de parásitos inmaduros debajo del párpado o la conjuntiva ocular, en los tejidos blandos de la órbita o en el cuerpo vítreo puede causar alteraciones de la agudeza visual, defectos del campo visual, conjuntivitis, hemorragia subconjuntival, edema periorbitario y compresión sobre el nervio óptico. La localización de nódulos en las mamas, tiroides, escroto o cavidad peritoneal puede sugerir presencia de neoplasia.

DiagnósticoArriba

Exploraciones complementarias

1. Identificación del agente etiológico:

1) examen histológico de un nódulo subcutáneo extirpado quirúrgicamente, identificando los rasgos morfológicos característicos del parásito

2) análisis molecular del nematodo obtenido durante la cirugía (excepcionalmente microfilarias en sangre periférica) mediante PCR: para confirmación final de la infección

3) en casos raros: detección de microfilarias en sangre periférica mediante técnica de concentración de Knott.

2. Otras:

1) pruebas de imagen: numerosas imágenes redondeadas en los pulmones en la radiografía torácica, estructuras lineales correspondientes a parásitos o calcificaciones en la ecografía de los nódulos subcutáneos

2) análisis de sangre: eosinofilia en sangre periférica, elevación de IgE total y de marcadores inflamatorios.

Criterios diagnósticos

Sospechar dirofilariasis en enfermos con antecedentes epidemiológicos de picaduras de mosquitos, presencia de nódulos únicos o múltiples en el tejido subcutáneo o pulmonar y, a menudo, eosinofilia coexistente en sangre periférica.

Diagnóstico diferencial

1) Otras dirofilariasis no específicas para humanos: infecciones por D. tenuis, que ocurren en mapaches, y D. ursi, generalizadas en el oso pardo en América del Norte. A veces pueden causar dirofilariasis inespecífica subcutánea en humanos.

2) Parasitosis tropicales:

a) oncocercosis (ceguera de los ríos) presente en África Ecuatorial y algunos países de América Latina, caracterizada por numerosos nódulos subcutáneos blandos localizados principalmente en la cabeza y extremidades inferiores; contienen formas maduras de filarias de Onchocerca volvulus (los llamados oncocercomas)

b) dermatitis tras el tratamiento de la leishmaniosis visceral (fiebre kala-azar), caracterizada por numerosas pápulas, placas decoloradas y nódulos cutáneos indoloros rellenos de protozoos (formas intracelulares de amastigote), localizados principalmente en la cara, con tendencia a extenderse por toda la superficie cutánea

c) leishmaniosis cutánea diseminada por Leishmania amazonensis, L. guyanensisL. aethiopica, con presencia de nódulos diseminados que no forman ulceraciones en personas con anergia

d) tripanosomiasis americana (enfermedad de Chagas) adquirida por vía conjuntival, caracterizada por edema periorbitario asimétrico, inflamación de la mitad de la cara y conjuntivitis (signo de Romaña) similar a la dirofilariasis ocular

e) mansonelosis sintomática provocada por Mansonella perstans, que puede causar nódulos subconjuntivales, edema palpebral y de tejidos blandos orbitarios, lo que recuerda a la dirofilariasis ocular

f) abscesos pulmonares amebianos como consecuencia de una amebiasis intestinal complicada y tratada de forma inadecuada (Entamoeba histolytica).

3) Enfermedades infecciosas: lepra lepromatosa, infecciones cutáneas por micobacterias atípicas (p. ej. Mycobacterium marinum), micosis exóticas (p. ej. esporotricosis cutánea y subcutánea, histoplasmosis pulmonar), tuberculosis pulmonar, abscesos pulmonares bacterianos, actinomicosis pulmonar.

4) Otras enfermedades: neurofibromatosis, lipomas, fibromas, miomas, neoplasias malignas primarias y metastásicas (p. ej. cáncer de mama, de pulmón, de tiroides, linfomas), sarcoidosis.

TratamientoArriba

Tratamiento causal

El tratamiento consiste en la extirpación quirúrgica radical del nematodo. En casos extremadamente raros de desarrollo completo del parásito en el cuerpo humano con presencia de microfilarias en sangre periférica, resulta eficaz la ivermectina a dosis de 200 μg/kg/d durante 3 días consecutivos. La simbiosis del parásito con bacterias del género Wolbachia justifica el uso complementario de doxiciclina durante 2 semanas.

ObservaciónArriba

El control regular de la eosinofilia en sangre periférica es útil para evaluar la eficacia del tratamiento.

ComplicacionesArriba

Sobreinfecciones bacterianas, neumonía, pleuritis, insuficiencia respiratoria, complicaciones oculares como alteraciones visuales, aumento de la presión intraocular, desprendimiento de retina, opacidad del cristalino y del cuerpo vítreo, daño del nervio óptico.

PronósticoArriba

En la forma intradérmica, el pronóstico es bueno y la enfermedad no suele ocasionar secuelas permanentes. En la localización pulmonar y ocular, el pronóstico depende del número y localización de las lesiones. La dirofilariasis ocular puede ocasionar daño ocular permanente.

PrevenciónArriba

Métodos específicos

No hay.

Métodos no específicos

1. Uso de equipos de protección personal contra picaduras de insectos durante la estancia en países de zonas tropicales y subtropicales, y durante la estación cálida en áreas con clima templado →Métodos no específicos de protección contra insectos y garrapatas.

2. Uso de insecticidas durante los períodos de multiplicación masiva de los mosquitos (lluvias intensas, inundaciones).

Notificación obligatoria

No.