Ecografía de las arterias de las extremidades inferiores y superiores

Descripción de la pruebaArriba

El examen de las arterias de las extremidades superiores se realiza con el paciente en posición sentada o en decúbito, desplazando el traductor a lo largo de las arterias. También se puede realizar durante las pruebas funcionales (→cap. I.O.10.1).

El examen de las arterias de las extremidades inferiores se realiza con el paciente en decúbito supino con la extremidad extendida y ligeramente rotada hacia afuera. Para examinar las arterias poplíteas, el paciente debe recostarse en decúbito prono. La prueba incluye la evaluación del espectro y de la velocidad del flujo en el segmento distal de la aorta y en las arterias: ilíaca común y externa, femoral y poplítea. El seguimiento completo del recorrido de los vasos en la pierna suele ser técnicamente muy difícil. Aún así, se debe intentar explorar el espectro del flujo en los segmentos distales de las arterias a nivel del pie.

IndicacionesArriba

1) evaluación de estenosis, obstrucciones, aneurismas, fístulas arteriovenosas y malformaciones vasculares

2) evaluación de la continuidad del arco palmar superficial antes de la canulación de la arteria radial

3) evaluación de las fístulas para diálisis

4) evaluación de los efectos locales del tratamiento intervencionista: angioplastia con balón, colocación de stents, cirugías vasculares

5) diagnóstico de los síndromes de compresión

ResultadosArriba

Las velocidades del flujo en ambas extremidades inferiores o superiores deben ser similares. El rango de normalidad es amplio. A título orientativo, la velocidad máxima del flujo en la arteria femoral común es 1,1 m/s; en la femoral superficial 0,9 m/s; en la arteria poplítea 0,7 m/s; y en las arterias tibiales y  peronea 0,4-0,5 m/s. La velocidad del flujo en la arteria subclavia es de ~1 m/s y en la arteria braquial 0,6-0,8 m/s.

En la ecografía dúplex se evalúan anomalías del espectro de la velocidad y el aumento local de la velocidad del flujo. Se diagnostica una estenosis significativa si la velocidad proximal a la estenosis (habitualmente hasta 5 cm) es >2 veces más baja que la velocidad máxima a nivel de la estenosis (→fig. I.B.4-80).

La ausencia de flujo sanguíneo puede indicar obstrucción vascular. Un espectro de baja resistencia o una velocidad <0,6 m/s a la altura del ligamento inguinal indica una estenosis significativa de la aorta o de las arterias ilíacas. La reducción de la velocidad máxima del flujo en las arterias situadas distalmente indica que hay una estenosis a nivel proximal. Adicionalmente, en la evaluación de las estenosis de los segmentos iniciales de las arterias subclavias, anteriores a la salida de las arterias vertebrales, es útil evaluar la naturaleza del espectro de la velocidad del flujo en las arterias vertebrales.

En la evaluación de los síndromes de compresión se buscan alteraciones de la velocidad del flujo y de la naturaleza del espectro durante los cambios de posición de la extremidad superior o al flexionar y extender el pie.

Los aneurismas son visibles con el modo B en forma de espacios delimitados sin ecos que mantienen la continuidad con el vaso. Se deben diferenciar de los quistes y de las adenopatías.
 Mediante Doppler color, el flujo sanguíneo en el interior del aneurisma puede generar una característica imagen con presencia de dos colores, azul y rojo (→fig. I.B.4-81).

En el diagnóstico de las estenosis y obstrucciones de las arterias de las extremidades inferiores, antes del tratamiento invasivo programado, se suele realizar una angio-TC o una angiografía. La utilidad de la ecografía para la indicación del tratamiento invasivo es limitada, debido a su larga duración y a la dificultad para establecer el grado de estenosis de manera precisa. Debido al perfeccionamiento de los ecógrafos y mejoría de la calidad de las imágenes, con cada vez mayor frecuencia se indican procedimientos invasivos basándose únicamente en el resultado ecográfico. La ecografía arterial tiene una gran importancia en la monitorización del tratamiento invasivo, en especial, en la valoración de la reestenosis tras una angioplastia con balón y/o tras colocación de stent.